Pies, ¿para qué os quiero?.
Labor de Mencia, murmurar de noche y holgar de día.
Raza de can, amor de cortesano y ropa de villano, no dura más que tres años.
Calva buena, luna llena.
Agua y sol, tiempo de caracol.
A caballo que vuela, ¿para qué la espuela?.
Aprendiz que aprende mal, nunca será buen oficial.
Amor y viento, uno se va y vienen ciento.
El de sabio corazón acata las órdenes, pero el necio y rezongón va camino al desastre.
El que evita la ocasión, evita al ladrón.
Donde manda el perro, se ata al amo.
La mujer y el vino hacen del hombre un pollino.
Nunca peca por estulto, quien sabe escurrir el bulto.
Despacio al pensar y pronto al ejecutar.
No hay ladrón sin encubridor.
Ajo, ¿por qué no medraste?. Porque para San Martín no me sembraste.
Al amigo que en apuro está, no mañana, sino ya.
Bondad con hermosura, poco dura.
Ir del coro al caño y del caño al coro.
A ira de Dios, no hay casa fuerte.
Putas y toreros, a la vejez os espero.
Las palabras son las palabras, pero es el dinero el que adquiere tierras.
Torreznos sin vino, como olla sin tocino.
El que primero llega, ése la calza.
Cuando promete un hombre honrado, queda obligado.
El que sale a bailar, pierde su lugar.
Nunca falta quien te dé un duro, cuando no estas en apuros.
Casa compuesta, caja en la puerta.
Esto es pan comido.
Rebuznos de asno no llegan al cielo.
Abad de zarzuela, comisteis la olla, pedís la cazuela.
Tan bueno es mi gato que no caza ratones.
el fracaso es la madre del éxito.
Antes con buenos hurtar que con malos rezar.
Antes muerte que vergüenza.
Pan a hartura y vino a mesura.
Quien amaga y no da, miedo ha.
Amor y temor, del carro humano son el temor y el aguijón.
Abranla piojos, que ai les va el peine.
Promete poco y haz mucho.
La cabra siempre tira al monte.
Guarda bien: pero no tanto que no halles lo guardado.
No hay día tan lueñe que presto no este presente.
Al buen amigo, con tu pan y con tu vino; y al malo, con tu can y tu palo.
Cuando la puta hila y el rufián devana y el escribano pregunta cuantos son del mes, mal andan los tres.
Al afligido, su trabajo basta sin que otros le añadan.
Juego mayor quita menor.
Entre marido y mujer, nadie se debe meter.
Ni mejor porque el concejo lo pide, ni peor porque lo olvide.
Ni mula con tacha, ni mujer sin raza.