Leerle a uno la cartilla.
Dice Salomón: da vino a los que tienen amargo el corazón.
Gato que no caza, ¡qué pinta en casa!.
El que se prepara para lo malo, lo recibe preparado y amortigua el golpe.
Ese es carne de presidio.
Me importa un comino.
Con jolgorio y veraneando, se va el tiempo volando.
El que corre muy aprisa no correrá mucho.
De un árbol, una rama y mejor desgajada.
Caballero en buen caballo; en ruin, ni bueno ni malo.
El mismo cuchillo me parte el pan y me corta el dedo.
Dar a guardar las ovejas al lobo.
Quien briega y se esmera, al fin se supera.
Más doblado que carpa de camión.
El que sabe, sabe y el que no aprende.
Hay que darle el beneficio de la duda.
Hacer una cosa en un avemaría.
Caballo que es bueno, no ha de menester mucho sonar de su timbre.
Haceos miel y comeos han las moscas.
Dios nos libre de sufrir, todo lo que le cuerpo puede soportar.
El que a reglas de educación no se sujeta, en cualquier parte de su culo hace trompeta.
Fuiste con el abogado y ya saliste escaldado.
El que mucho come, poco adelgaza.
No hay tal mancebo como el puerro, que le salen las barbas al año primero.
Adorar al sol que nace, todo el mundo lo hace; al sol que muere, nadie lo quiere.
Con los años viene el seso, y se va el sexo.
Hombre dormido, ni del todo muerto ni del todo vivo.
Quien mezcla estudio y beber no llega ni a bachiller.
El que ganó y calló, hizo lo que debió.
Cuanto vino entra, tantos secretos salen.
Habla poco, anda grave y parecerá que sabes.
El que es mandado no es culpado.
El Abad debe cantar, y el acólito acompañar.
En el llano como quiere el amo, en la cuesta como quiere la bestias.
Dios da la harina y el Diablo la maquila.
La mujer hacendosa es la más hermosa.
De dinero y amistad la mitad de la mitad.
Tal hora el corazón brama, aunque la lengua calla.
Tenés cola que te machuquen.
La esperanza es el pan de los pobres.
Con tal de que se vaya, aunque le vaya bien.
El vino desde que lo pisaron, por huir de los pies se sube a la cabeza.
Bebe caldo, vive en alto, anda caliente y vivirás largamente.
A quien le pique el alicante, que llamen al cura que le cante.
No hay nacimiento pobre ni muerte rica.
Al mal encuentro, darle de mano y mudar asiento.
Los ríos hondos corren en silencio, lo arroyos son ruidosos.
Donde entra beber, sale saber.
De el comer y el rascar, el trabajo es comenzar.
A Dios se dejan las cosas, cuando no tienen remedio.