El tronco de enero, no le pongas en el humero.
Andarse por las ramas.
Hombres de noche, muñecos de día.
Injurias y blasfemias, por donde salen entran.
El que come y canta algún sentido le falta.
El pastor come la oveja y viste la pelleja.
Más vale un "toma" que dos "te daré".
Gallo que mucho canta....no cria manteca.
Bien vengáis, con tal que algo traigáis; y mal, si algo os queréis llevar.
Bebido el vino, perdido el tino.
Da el sartenazo al que tiene la sartén por el mango.
El sastre engaña al parroquiano, y bien vestido el parroquiano, a la mitad del género humano.
El ganar es ventura y el conservar, cordura.
Quizás nunca escucharas las cosas que quieres oir de la persona que quisieras que las dijera, pero no seas tan sordo para no oirlas de la persona que te las dice desde su corazon.
Buenas y mejores, por falta de seguidores.
Paralelo corriendo, tierra encontrando.
El ocio no quede impune; quien no trabaje, que ayune.
El pez fresco, frito y frío, y tras él, vino.
A quien te quiere bien, en la cara se le ve.
Amor, tos, humo y dinero no se pueden encubrir mucho tiempo.
Más caro es lo dado que lo comprado.
A veces caza quien no amenaza.
Suegra, ni de barro es buena.
El prometer no empobrece, y cosa de ricos parece.
Tal es la suerte de todo libro prestado: que es perdido a veces y siempre estropeado.
Decir bien y obrar mejor.
El llanero es el sincero, y del serrano ni la mano.
Ya decia Salomón que el buen vino alegra el corazón.
Refranes viejos, recortes del evangelio.
A gallego pedidor, castellano tenedor.
De codorniz; de perdiz; de vaca y de urraca.
Pueblo ingrato ayer me aclamaste hoy me pifias!
Conócete a ti mismo.
Ni es carne, ni es pecao.
El ruin muere en su tierra; el hazañoso lejos de ella.
El burro sabe a quien tumba y el diablo a quien se lleva.
El que no enseña no vende.
Juez que dudando condena, merece pena.
Ratones nos dé Dios, y gatos nos los daremos.
Los refranes de los viejitos son evangelios chiquitos
A tu mujer no la alabes, lo que vale tú lo sabes.
A la rana no le gusta que se sepa que fue renacuajo
El pobre que pide pan, toma carne si se le dan.
El pastor ruin, por no dar un paso, tiene que dar mil.
Variante: El trabajo ennoblece a quien lo hace.
No quieras correr cuando apenas aprendes a caminar.
El que come aprisa, come mal.
Quien hace la cuenta sin el huesped, la hace dos veces.
Confesar a monjas, espulgar a perros y predicar a niños, tiempo perdido.
Mi alma a Dios, mi vida al rey, mi corazón a la dama.