Poco a poco se cría la muchacha desde el moco.
Hacienda, que tu amo te atienda, y si no que te venda.
El que nace para ochavo, no llega a cuarto.
Ira de hermanos, ira de diablos.
Bebes vino, no bebas el seso.
El que nace postrero, llora primero.
Amor de dos, amor de Dios.
En el cielo tiene más poder un niño que siete sacerdotes.
Madre es la que cría, no la que pare.
Caballo chiquito, siempre es potrito.
Aceitunas agrias, el padre las comió y el hijo las caga.
Tres hijas y una madre, cuatro diablos para el padre.
Un abuelo es como un caballo salvaje que ha sido entrenado por su hijo para que lo cabalgue su nieto.
Ladran, pues cabalgo.
Amante atrevido, de la amada más querido.
Cazador, mentidor.
Lo que se consigue en la niñez, crece y agrada después.
Ruego de Rey, mandato es.
El joven para obrar y el viejo para aconsejar.
El menor yerro que podría hacer, es casarse la mujer.
Un hermano es un amigo que nos ha sido dado por la naturaleza.
A tal amo tal criado.
Ahorrar y más ahorra, que contigo vive quien lo ha de gastar.
Esto es como quitarle un caramelo a un niño.
El mirón, ¡chitón!.
Al que nace para martillo, del cielo le caen los clavos.
Ahorra, ahorrador para que gaste el gastador.
Dijo el escarabajo a sus hijos: venid acá mis flores.
Fondo salido, novio perdido ó solicito marido.
Al herrero con barbas y a las letras con babas.
A veces el amor perfecto llega con el primer nieto.
Hombre chiquitín, bailarín y mentirosín.
Dios los cría y ellos solos se juntan.
Si atendido hubiese el consejo de su padre, otro gallo le cantare.
Voz del pueblo, voz de Dios.
A buey viejo, pasto tierno.
Ahora que tengo potro, pongo la vista en otro.
El niño meón, que calaba siete mantas y un colchón.
Aquel es tu amigo, el que te quita el ruido.
De paja o de heno, mi vientre lleno.
El que nace pa' real, nunca llega ni a peseta.
Hombre casado, burro domado.
Necio por natura y sabio por lectura.
La sonrisa de un niño es más hermosa que la joya más valiosa.
Pobre, feo y trillador; pide que te ayude Dios.
Hacer pinitos.
El que de treinta no sabe y de cuarenta no tiene, no lo aguarde si no es que herede.
Dichoso quien escarmienta en cabeza ajena.
El padre para castigar y la madre para tapar.
Cuando la lengua se sale de madre, ¡adiós padre!.