Si no tienes dinero, pon el culo por candelero.
Alábate, burro, que nadie te alaba.
En casa llena presto se guisa la cena.
Pajar viejo, cuando se prende, malo es de apagar.
¿Me guardas un secreto, amigo?; mejor me lo guardas si no te lo digo.
Nunca patees el pesebre que te vio nacer.
Bien reza, quien en servir a Dios piensa.
Hechos son amores y no buenas razones.
El que va a Jacarilla, pierde su silla.
Quien dice su secreto, de libre que era se hace siervo.
Quien tiene buen huerto, cría buen puerco.
La mentira busca el rincón.
Bella o fea que sea, no la tengas jamás en compañía.
La vida es un juego.
De la buena hierba me libre Dios, que de la mala me libro yo.
Cuando no hay blanditas, le entramos a las duras.
Agua que haya de beber, no la enturbiaré.
Si quieres tener dinero, tenlo.
A Dios se le dan las quejas, y al diablo las disparejas.
El fraile se muda, el mozo se casa, el casado se cansa y se va a su casa, el clérigo dura.
Quien tiene candela, jamás se congela.
Joda más, joda menos, pero no joda tan parejo.
El que ha de ser bachiller, menester ha de aprender.
Orden y medida, pasarás bien la vida.
Más merezco; pero contigo me conformo.
Malo, pero ajeno, sabe a bueno.
Boca sin dientes, casa sin gente.
Ni higos sin vino, ni pucheros sin tocino.
De lo vedado, un solo bocado.
Comida hecha, amistad deshecha.
Una vez se nace, una vez se muere y una vez se quiere.
Hablar, no cuando puedas, sino cuando debas.
Una pena quita a otra pena.
Dios da nueces a quien no sabe cascarlas.
Mira tus culpas y tus penas, y olvídate de las ajenas.
Por San Blas, higuera plantarás e higos comerás.
De esto que nada cuesta, llenemos la cesta.
El que siembra espinas que no espere cosechar flores.
Bueno es ser lo que se quiere parecer.
A quién le dan pan, que llore.
Qué bien canta María después de la comida.
Calentar el horno para que cueza otro, es de hombre bobo.
Ave vieja, no está segura en jaula nueva.
Cortesía de boca, mucho consigue y nada cuesta.
Boca que mucho se abre, o por sueño o por hambre.
La pereza hace todas las cosas difíciles.
Trabajo de muchachos y arada de borricos, no vale un perro chico.
El que a las once no ha “bebío”, viene el Diablo y le dice: “Esto es mío.”.
Hombre de dos caras, arredro vaya.
Ninguna cosa hay tan dura que el tiempo no la madura.