Es de bien nacidos ser agradecidos.
Pájaro de mar por tierra, tempestad segura o gran novedad
Jamás cerró una puerta Dios, sin que abriese dos.
Cuando no lo dan los campos, lo hacen los Santos.
Dios dice ayúdate que yo te ayudaré.
Yo le puedo dar de comer, pero hambre no le puedo dar.
Quien perdona pudiendo vengarse poco le falta para salvarse.
El que guarda, halla.
La ocasión asirla por el guedejón.
Otro gallo le cantara.
El que a solas se ríe de sus picardías se acuerda.
Amor que empieza en boda, acaba en boda.
En Gumiel de Izán, tan malo es el hombre como el pan.
Allega, allegador, para buen derramador.
Perro que ladra, guarda la casa.
Con la verdad como compañía se va a todos los sitios, incluso a prisión.
Cambio de costumes al viejo cuéstale el pellejo.
El que a burros favorece, coces merece.
El hombre propone, Dios dispone y el diablo descompone.
Ido de la vista e ido del corazón, casi una cosa son.
De desagradecidos está el infierno henchido.
De Cantimpalos, no hay chorizos malos.
Carnero, comer de caballero.
El hábito es una camisa de hierro.
Ir romera y volver ramera le sucede a cualquiera.
Muestra gran respeto por tu semejante.
Nosotros, perros de casa, hemos matado a la liebre, dice el perro faldero.
A "ayer" lo conocí, pero a "mañana" nunca lo vi.
Errar es humano.
Quien no tiene otro querer, se acuesta con su mujer.
Mata, que Dios perdona.
Nadie se muere dos veces.
Cerner, cerner, y sacar poca harina.
Que cada zorro cuide su propia cola.
El trabajo cazurro, solo es para los burros.
Un barbudo, un cano, un licenciado, si no nieva el invierno se ha acabado
El buey solo bien se lame.
Las iras de los amantes suelen parar en maldiciones.
Quien más no puede, con su mujer se acuesta.
A caballo comedor, cabestro corto.
El que no tiene hijos los mata a palos.
Bien o mal, junta caudal.
No hay viudita sin duelo, ni triste in consuelo.
Viva cada cual como quisiere y yo como pudiere.
Torreznos sin vino, como olla sin tocino.
Sabe más que Lepe, Lepijo y su hijo.
El amor y la tos no pueden ocultarse.
Cabra manca, a otra daña.
A mucho vino, poco tino.
A la mal casada, déla Dios placer, que la bien casada no lo ha menester.