Imite y supere el envidioso al envidiado; más que él será elogiado.
El hijo sabio es la alegría de su padre; el hijo necio es el pesar de su madre.
Jamás cerró una puerta Dios, sin que abriese dos.
Como al hierro la herrumbre, la envidia al hombre consume.
La ocasión asirla por el guedejón.
Dios dice ayúdate que yo te ayudaré.
Cuando no lo dan los campos, lo hacen los Santos.
Es de bien nacidos ser agradecidos.
Quien perdona pudiendo vengarse poco le falta para salvarse.
El que guarda, halla.
A "ayer" lo conocí, pero a "mañana" nunca lo vi.
Perro que ladra, guarda la casa.
Amor que empieza en boda, acaba en boda.
El que a solas se ríe de sus picardías se acuerda.
En Gumiel de Izán, tan malo es el hombre como el pan.
El que a burros favorece, coces merece.
Cambio de costumes al viejo cuéstale el pellejo.
Ido de la vista e ido del corazón, casi una cosa son.
Ir romera y volver ramera le sucede a cualquiera.
De Cantimpalos, no hay chorizos malos.
Carnero, comer de caballero.
El hombre propone, Dios dispone y el diablo descompone.
Con la verdad como compañía se va a todos los sitios, incluso a prisión.
Errar es humano.
Allega, allegador, para buen derramador.
Nadie se muere dos veces.
El hábito es una camisa de hierro.
Muestra gran respeto por tu semejante.
De desagradecidos está el infierno henchido.
Quien no tiene otro querer, se acuesta con su mujer.
Nosotros, perros de casa, hemos matado a la liebre, dice el perro faldero.
Mata, que Dios perdona.
Cerner, cerner, y sacar poca harina.
El trabajo cazurro, solo es para los burros.
El que no tiene hijos los mata a palos.
El buey solo bien se lame.
A caballo comedor, cabestro corto.
Sabe más que Lepe, Lepijo y su hijo.
Quien más no puede, con su mujer se acuesta.
Un barbudo, un cano, un licenciado, si no nieva el invierno se ha acabado
Que cada zorro cuide su propia cola.
Las iras de los amantes suelen parar en maldiciones.
Viva cada cual como quisiere y yo como pudiere.
Bien o mal, junta caudal.
Torreznos sin vino, como olla sin tocino.
Cabra manca, a otra daña.
El amor y la tos no pueden ocultarse.
A mucho vino, poco tino.
No hay viudita sin duelo, ni triste in consuelo.
Todas las cosas tienen un fin, excepto las salchichas, que tienen dos.