Boca sin dientes, casa sin gente.
Buen trago, que el difunto no vuelve.
El amigo no es conocido hasta que está perdido
En la hacienda o el hogar, mejor atajar que arrear.
Berza vuelta a calentar y mujer vuelta a casar, al diablo se le pueden dar.
Ni adobo sin ajo, ni campana sin badajo, ni viudita sin su majo.
A enfermo, niño o anciano, hay que tenderles la mano.
Nadie regala nada a humo de pajas.
Predico, predico, y yo soy el más borrico.
Al amigo, con su vicio se le debe querer y atender.
Beber por lo ancho y dar de beber por lo estrecho.
Ningún hombre vale más que otro si no hace más que otro
Carajadas de San Lucas, pendejadas de San Juan.
El que da, no debe volver a acordarse, pero el que recibe, nunca debe olvidar.
Prueba primero al amigo, antes de buscar su abrigo.
Racimo corto, vendimia larga.
Amor viejo, ni te olvido ni te dejo.
Hiérese el cuerdo, porque no se ahorque el necio.
Dar lo que se tiene, a ninguno le conviene; tomar de lo de otros, a mí y a todos.
Farolillo de la calle, tizón de la casa.
Justicia humana claudica, pero mi Dios sí la aplica.
No habiendo lomo, de todo como.
Todos desnudos nacemos, aunque vestidos nos vemos.
Las furias de Celestino, no me importan un comino.
No hay como la mama de uno, que da dos platos por uno.
De cornudo o de asombrado, pocos han escapado.
Hijo de tigre: tigrillo.
Ni a pícaro descalzo, ni a hombre callado, ni a mujer barbada les des posada.
El que nació para buey desde chiquito berrea.
Abrazo flojo, amor poco; abrazo apretado, ese sí que es abrazo.
Nadie perdona que le hagan un favor.
Cuando de casa estamos lejanos, más la recordamos.
El ingrato por un favor, coces cuatro.
El ser humano es bueno cuando hace mejores a los otros.
Lo que no hurtaron ladrones, aparece en los rincones.
Cada uno habla como quien es.
No des la hacienda antes de morir, que los tuyos te harán sufrir.
A veces con tuerto, el hombre hace derecho.
Al mal tiempo buena cara, y al hambre guitarrazos.
Ayudar al pobre es caridad; ayudar al rico, adular.
A las barbas con dinero, honra hacen los caballeros.
Cada uno dice quién es.
El amor y el buñuelo han de comerse en caliente.
Quien se refugia debajo de hoja, dos veces se moja.
El que se fue y regreso, su nido ocupado hallo.
Si a estribor gaviotas ves, la otra banda babor es.
Pato, ganso y ansarón, tres cosas son, y una son: cochino, puerco y lechón.
Negocian los hombres sabios, disimulando injurias y sufriendo agravios.
Oye primero y habla postrero.
La nuera barre para que la suegra no ladre.