El que trabaja, no come paja
Adán comió la manzana y aún nos duelen los dientes.
Golpear la cabeza contra un muro de ladrillos
Andarse por las ramas.
Cuídate de los lobos con piel de cordero.
El tiempo lo arregla todo
Camarón que se duerme, se lo comen los peces.
La mujer y la guitarra para tocarlas hay que templarlas.
Como mi padre es rico, no quiero cerrar el pico.
Crece el huevo bien batido, como la mujer con el buen marido.
Ajo que salta del mortero, ya no lo quiero.
Temporal de noche, mucho ruido y pocas nueces
Cuatro cosas hay que nunca vuelven más: una bala disparada, una palabra hablada, un tiempo pasado y una ocasión desaprovechada.
De buenas intenciones, está empedrado el infierno.
Boñiga de Abril, tira manchas mil.
Al buey viejo múdale el pesebre y dejará el pellejo.
El tronco de enero, no le pongas en el humero.
A hierro caliente, batir de repente.
Remienda paño y pasarás año.
Quien hijos tiene, razón es que allegue.
Cada cabeza es un mundo.
Más peligroso que tiroteo en ascensor.
Cada día tiene su trabajo suficiente.
Donde rumian cabras, chivos nacen.
Trabajar es virtud; pero trabaja tú.
Ni hombre sin vicio, ni comida sin desperdicio.
Los pecados son de los hombres, no las instituciones.
Con todos corro y con ninguno me paro.
El perdón sobraría donde el yerro falta.
Cerca del rey, cerca del cadalso.
Al arquitecto la piedra, y la casa al empedrador.
No se envía a un muchacho a recoger miel
Don sin Din, gilipollas en latín.
El adulador corrompe a su patrón rascándole la espalda
Pasada la riña fiera, queda sangre en la gallera.
La que se enseña a beber de tierna, enviará el hilado a la taberna.
Su ladrido es peor que un mordisco
Quien mucho da mucho recibe.
Quien destaja no baraja.
A osadas, que quien lo dijo no mintió.
Armas y dineros quieren buen dueño.
La carne sobre el hueso relumbra como un espejo.
Los pájaros, tirándole a las escopetas.
La primera copa es la de la sed, la segunda por compañía, la tercera por alegría.
Para roer, la cabra, y para el colchón, la lana.
A quien teme a Dios de los cielos, nada le asusta debajo de ellos.
Lo que nada nos cuesta hacerlo fiesta Lo que no arrastran dos tetas, no arrastran carretas.
Se toca con los ojos y se mira con las manos.
El que espera desespera.
Refranes y sustos, hay para todos los gustos.