Al que toma y no da, el diablo se lo llevará.
Quiéreme poco pero continúa
El que rompe, paga.
Daño merecido, no agravia.
Hombre estudioso, vale por cien perezosos.
No busques la amistad de quienes tienen el alma impura; no busques la compañía de hombres de alma perversa. Asóciate con quienes tienen el alma hermosa y buena.
Del bueno se abusa y al malo se le atusa.
De tal jarro, tal tepalcate.
Lo peor de la humanidad son lo hombres y las mujeres que no lo son de verdad.
Las penas de amor las quita el licor
El papel que se rompa él.
Perro flaco soñando con longaniza.
Mandar quiero, aunque sea en un gallinero.
Ese da más vueltas que un puerco suelto.
Hay confianzas que dan asco.
El amor habla incluso con los labios cerrados
Ofensa hace a los buenos quien a los malos perdona.
De tejas para abajo, todo el mundo vive de su trabajo.
Mujer hermosa y buena espada, de muchos son codiciados.
Al alba de puerco, que da el sol a medio cuerpo.
Si el bueno sufre y el malo prospera, se siente el deseo de hacer mal las cosas.
Cuando seas padre comerás huevos, mientras seas hijo como cuernos.
El verano es la madre de los pobres
Cada cual debe ocuparse únicamente de aquello que entienda o le competa.
Rama larga, pronto se troncha.
Dios encuentra un ramo bajo para el pájaro que no puede volar
Paga el puerco lo que hizo el perro.
Entre dos piedras molares, no metas los pulgares.
O te aclimatas, o te aclimueres.
Más vale un voluntario que cien forzosos.
A quien gana buscaras, que quien pierde, él volverá.
Uno y ninguno, en total suman uno.
La manda del bueno no es de perder.
La gente agradecida es gente bien nacida.
Al que de ajeno se viste, en la calle lo desnudan.
Que chulo tu chucho colocho
Si tu dicha callaras, tu vecino no te envidiara.
Si la serpiente oyera y el escorpión viera, no habría hombre que al campo saliera.
Quién escucha la voz del anciano es como un árbol fuerte; quién tapa los oidos es como una rama al viento.
A hombre hablador e indiscreto no confíes tu secreto.
Todo tiene fin, hasta los higos del confín.
Gana tiene de otra cosa la doncella que retoza.
Amor con celos, causa desvelos.
A honra demasiada, interés hay encubierto.
Llenarle la cuenca a alguien.
En la boca del discreto, lo público es secreto.
El proletariado no tiene patria, se la impone el capital.
Esto es como una cena de negros.
Al comprar caballos y al tomar mujer cierra los ojos y encomiéndate al Señor
Cada poema un silbido, como los que el viejo aquel de mi bloque, lanzaba cada mañana en cuanto ponía un pie en la calle, por si el perro que había perdido hacía veinte años, andaba por los alrededores.