El papel que se rompa él.
Al que toma y no da, el diablo se lo llevará.
Si has perdido algo hazte a la idea de que se lo has dado a un pobre
Los pequeños ladrones, desde la cárcel, ven pasar a los grandes ladrones en carroza.
Quiéreme poco pero continúa
De tal jarro, tal tepalcate.
Lo peor de la humanidad son lo hombres y las mujeres que no lo son de verdad.
Quien por malos caminos anda, malos abrojos halla.
El que rompe, paga.
Cuando seas padre comerás huevos, mientras seas hijo como cuernos.
Hay confianzas que dan asco.
Del bueno se abusa y al malo se le atusa.
Hombre estudioso, vale por cien perezosos.
Al alba de puerco, que da el sol a medio cuerpo.
Las penas de amor las quita el licor
De tejas para abajo, todo el mundo vive de su trabajo.
Daño merecido, no agravia.
Mujer hermosa y buena espada, de muchos son codiciados.
No busques la amistad de quienes tienen el alma impura; no busques la compañía de hombres de alma perversa. Asóciate con quienes tienen el alma hermosa y buena.
Cada cual debe ocuparse únicamente de aquello que entienda o le competa.
Paga el puerco lo que hizo el perro.
El amor habla incluso con los labios cerrados
Si el bueno sufre y el malo prospera, se siente el deseo de hacer mal las cosas.
Ofensa hace a los buenos quien a los malos perdona.
El verano es la madre de los pobres
Rama larga, pronto se troncha.
Dios encuentra un ramo bajo para el pájaro que no puede volar
A quien gana buscaras, que quien pierde, él volverá.
Uno y ninguno, en total suman uno.
O te aclimatas, o te aclimueres.
Al que de ajeno se viste, en la calle lo desnudan.
Entre dos piedras molares, no metas los pulgares.
Más vale un voluntario que cien forzosos.
Cada poema un silbido, como los que el viejo aquel de mi bloque, lanzaba cada mañana en cuanto ponía un pie en la calle, por si el perro que había perdido hacía veinte años, andaba por los alrededores.
Si tu dicha callaras, tu vecino no te envidiara.
Si la serpiente oyera y el escorpión viera, no habría hombre que al campo saliera.
Llenarle la cuenca a alguien.
La gente agradecida es gente bien nacida.
Amor con celos, causa desvelos.
Quién escucha la voz del anciano es como un árbol fuerte; quién tapa los oidos es como una rama al viento.
La manda del bueno no es de perder.
Que chulo tu chucho colocho
Todo tiene fin, hasta los higos del confín.
El proletariado no tiene patria, se la impone el capital.
Gana tiene de otra cosa la doncella que retoza.
Al músico viejo le queda el compás.
A hombre hablador e indiscreto no confíes tu secreto.
El alcalde de mi pueblo, ¡qué burro tiene que ser!, para mandar en nosotros, que semos más burros que él.
Esto es como una cena de negros.
A honra demasiada, interés hay encubierto.