Cuando el Diablo envejeció, a santero se metió.
Encontrar al perro en la olla
De lejos parecen y de cerca son.
Cada cual decía del amor que tenía.
Solo triunfa en la lucha por la vida aquél que tiene la paciencia en sus buenos propósitos e intenciones.
Al hijo del rico no le toques el vestido.
Hacer agua los dientes.
Ir despacio es de Dios; ir rápido es del diablo.
Hay algo más en ello que un arenque vacío
Ni te abatas por pobreza, ni te ensalces por riqueza.
Acoge lo provechoso y no admitas lo dañoso.
Septiembre benigno, octubre florido.
Mucho ojo, que la vista erro.
Donde ajos ha, vino habrá.
Vino y mujer, te dan la vuelta y te ponen al revés.
A la mujer y al mulo, en el culo.
Borrachez, de agua; que la de vino es cara y sale a la cara.
Los argumentos del más fuerte siempre tienen más peso.
Alábate, asno, que te crece el rabo.
De tal árbol tal astilla.
A la tercera va la vencida y a la cuarta la jodida.
Lluvia y sol, fiesta de caracol.
Mañana de expectacion tarde de decepcion.
Ojos que no pueden ver, de vidrio tienen que ser.
El lobo no teme al perro pastor, sino a su collar de clavos.
El primero que llega se le sirve primero.
A la mujer y a la viña, el hombre la hace garrida.
Cuando seas padre comeras huevos.
Ignorante y burro, todo es uno.
Allí haz a tu hijo heredero, donde anda la niebla en el mes de enero.
Hagamos hoy por la vida, que la muerte vendrá sola.
Hombre chiquitín, alcahuete y saltarín.
Cuando Marzo vuelve el rabo, no deja oveja sin pelleja ni pastor deszamarrado.
Nada más que me enderece dijo el jorobado.
Una van de cal y otra van de arena.
Maestro de atar escobas.
Ni tan calvo ni con dos pelucas: ni tanto ni tan poco.
Haber muchos cocos por pelar.
El bien y el mal andan revueltos en un costal.
Las migas son también pan.
Ladrones roban millones, y son grandes señorones.
Lengua de barbero, afilada y cortadora.
La olla en el sonar, y el hombre en el hablar.
Lo que en la leche se mama, en la mortaja se derrama.
Un arma es un enemigo para su dueño.
A quien pasea con malas juntas, no le faltan problemas.
Tienen los que pobres son la desgracia del cabrito: o morir llegar a ser cabrón.
Quien más tiene, menos suelta.
Las armas y las heridas, deben llevarse escondidas.
El que de muchacho no trota, de viejo tiene que galopar.