Todos obedecen con gusto cuando el que manda es justo.
En luengo camino y en cama angosta se conoce a los amigos.
Ruego a Dios, si te casares, que llorando te descasen.
La mejor bendición mejor para que haya una buena cosecha es una calabaza lleno de sudor.
Rocíos de Agosto, miel y mosto.
En casa llena presto se guisa la cena.
Quien quisiere mentir, atestigüe con muertos.
Las letras con sangre entran.
A otra puerta, que ésta no se abre.
De cien hombres, uno; de mil mujeres, ninguna.
La remilgada de Jurquillo, que lavaba los huevos para freírlos.
Buena fama es buena cama.
Que en el año nuevo lleves la mano derecha extendida siempre para ofrecer amistad, nunca para pedir.
Las flores son para los muertos.
Pájaro y flor, en abril buscan su amor.
El bien que hicimos en la víspera es el que nos trae la felicidad por la mañana...
A la iglesia por devoción, y a la guerra por necesidad.
El amor hace pasar el tiempo; el tiempo hace pasar el amor.
Al medico, al confesor y al letrado, hablarle claro.
Con tontos, ni a coger hongos.
El que de joven se come la gallina, de viejo echa las plumas.
Presto se va el cordero como el carnero.
Al hambre de siete días, no hay pan duro.
Uno levanta la caza y otro la mata.
Para curar el mordisco, babitas del mismo "pizco".
El gato de Mariramos halaga con la cola y araña con las manos.
Aguardiente, en tienda; y vino en taberna.
Madre pía, daña cría.
Hace un frío que se hielan las palabras.
Cuando la borrica quiere correr, ni el borrico la puede detener.
Como canta el abad, así responde el sacristán.
Hoy: a eso me estoy; que mañana, mañana, palabra vana.
Hasta el final nadie es dichoso.
Ese es carne de presidio.
Al que no ocupa de su negocio, nunca le confiaré el mío.
Llevando y trayendo se pasa el tiempo.
Los dolores irreparables harían el papel más ridículo si se dejaran consolar.
El tiempo de Dios es perfecto.
El amo imprudente hace al mozo negligente.
Mal haya la espina que de suyo no aguija.
Duro como teletubbie en alfombra de velcro.
Quien anda con lobos a aullar aprende.
La carne está pronta y el cuchillo no corta.
Piénsate mucho a quien escoger como amigo, pero piénsalo aún más cuando decidas cambiarlo.
Con lo que Sancho sana, Domingo adolece.
Es más corto que las mangas de un chaleco.
Alta y esbelta me haga Dios, que rubia y morena ya me haré yo.
Llámame gorrión y échame trigo.
Escrita la carta, mensajero nunca falta.
Quien te quiere, no te hiere.