Entre el honor y el dinero, lo segundo es lo primero.
A quien mucho tememos, muerto le queremos.
Los hijos son la riqueza del pobre.
Madrid, nueve meses de invierno, y tres de infierno.
El que te presta oídos es porque también quiere hablar.
Estar armado hasta los dientes
Más vale llorarlas muertas que no en ajeno poder.
Si la casa se quema, calentémonos en ella.
Más vale ser pobre que estar enterrado.
Caga más una vaca que cien palomos.
Más vale pajarito en mano que pichón en el campo.
Ni adobo sin ajo, ni campana sin badajo, ni viudita sin su majo.
La carne está pronta y el cuchillo no corta.
Entra, bebe, paga y vete.
Saco lleno no se dobla. Saco vacio no se para.
Por pedir, nada se pierde.
Si quieres vencer, aprende a padecer.
Dios no ayuda a los holgazanes.
Al buen amar, nunca le falta que dar.
Ventana abierta, pajaro que vuela.
Gana poco, pero gana siempre.
Aguadito para que rinda y saladito para que alcance.
Favorecer, es por norma perder.
Más vale morir de risa que de ictericia.
Cuando más descuidado estás, viene la muerte y ¡zas!.
El que calla, otorga o no tiene una perra gorda.
O la bebes o la derramas.
Quien bien te hará, o se te irá o se te morirá.
Hacerte amigo del juez
A hijo malo, pan y palo.
Después de la remolacha, ni vino ni muchacha.
A la mejor cocinera, se le va un tomate entero.
Un suspiro es poco alivio.
Come santos, caga diablos.
Ara con heladas, que matarás la grama.
Guárdate del agua mansa; que de la recia, ella misma te aparta.
Maldita la pila lo pica el gallo y no la gallina.
El cazador ruidoso es el que consigue menos pájaros.
Nunca es lo mismo una comida recalentada ni una amistad reconciliada.
El asno enamorado, muéstralo a coces y a bocados.
Alegrías secretas, candela muerta.
Los que temen una caída están medio vencidos.
A la moza y a la mula, por la boca le entra la hermosura.
El dinero del mezquino anda dos veces el camino.
Escarba la graja, mal para su casa.
Por San Eugenio, castañas al fuego.
Pecado de mucho bulto, no puede estar siempre oculto.
En enero, el besugo es caballero.
Quien gana cuatro y gasta cinco, nunca tendrá un real en el bolsillo.
Abájanse los adarves y álzanse los muladares.