El fraile, la horca en el aire.
A carnicera por barba, y caiga quien caiga.
Sumisiones anticipadas, pretensión parecen.
Duélete carnero, que hay fiesta en el pueblo.
El que a pueblo ajeno va a pretender, o va a dar perro, o a que se lo den.
A buena hora pidió el rey gachas.
El dinero tiene la cola corta. Por eso cuesta tanto agarrarlo.
Es más cargante que tener una pulga en la oreja.
El siguiente vicio es la mentira, si el primero son las deudas.
El hombre haragán trabaja solo al final.
Lleva la burra la carga, más no la sobrecarga.
Este arroz ya se coció.
Abejas sin reina, la colmena en ruina.
Los infortunios que no pueden evitarse, deben endulzarse.
Haciendo de sobrino quematela al fuego y llevatela al rio.
El burro hablando de olotes.
Toda carne es sospechosa, más la muerta es venenosa.
La viuda rica, con un ojo llora y con el otro repica.
El pepino en el gazpacho, y los negocios en el despacho.
Cuando llueve de tramontana, llueve con gana.
Buen comedor, buen dormidor.
Cada tierra bien su fruto lleva; más no el que tu quieras.
Del mirar nace el desear.
En pedregal no siembres cereal.
De arriero a arriero no pasa dinero.
Los muertos y las visitas a los tres días apestan.
El agraviado, nunca desmemoriado.
Siempre que llueve, escampa.
La venganza es el platillo que sabe mejor frío.
Arca abierta al ladrón espera.
Una es la cuenta del borracho, y otra la del tabernero.
A gallego pedidor, castellano tenedor.
Dame para elegir y me darás para sufrir.
La juventud del viejo está en el bolsillo.
Llueve a cargas, que hecho está donde caigas.
Amor de niña, agua en cestillla.
Ya saliste con el chancho al hombro.
Tras de corneados ? Apaleados.
A cuenta de los gitanos hurtan muchos castellanos.
Hados y lados tienen dichosos o desdichados.
Lobo con piel de cordero, es que sufre la cuesta de enero.
De los olores, el pan; de los sabores, la sal.
Haya marido, aunque sea de grano mijo.
Nunca tiene razón quien no tiene dinero.
De un mal pagador, consigue lo que puedas.
Ni mesa sin pan, ni ejército sin capitán.
De cornudo o de asombrado, pocos han escapado.
Cuando anda la lengua, paran las manos.
El casamiento y el buñuelo quieren fuego.
Untado un dedo, untada toda la mano.