Hay que empujar, porque vienen empujando.
Cuando vivas entre zorros, zorrea tu un poco.
Nadie fue escaso para quien bien quiso.
No bastan estopas para tapar muchas bocas.
De las carreras nada queda, solo el cansancio.
El chocolate, muy movido y poco hervido.
Vicio es callar cuando se debe hablar.
A la leche, nada le eches; pero le dice la leche al aguardiente: ¡déjate caer, valiente!.
Chaqueteros y ramplones, en cada pueblo, montones.
Más quiero huevos hoy que mañana pollos.
Molino que no muele, algo le duele.
Si a la abeja ves beber, muy pronto verás llover.
Sobre mojado, llueve.
Más haces callando que gritando.
El hacer bien a un bellaco, es guardar agua en un saco.
Un garbanzo no hace puchero, pero ayuda al compañero.
Botella vacía y cuento acabado, no valen un cornado.
Los infiernos están llenos, de votos y deseos buenos.
Hacer oídos de mercader.
El olor de la agena fama, al envidioso atafaga.
Al pobre no hay bien que no le falte ni mal que no le sobre.
El garbanzo para San Marcos, ni nacido ni en el saco.
Querer y no poder es más antiguo que el peer.
Al guardar el trigo, no quiero parientes ni amigos.
El que tiene un vicio, si no se mea en la puerta se mea en el quicio.
No eches toda la carne al asador.
A gran solicitud, gran ingratitud.
El gallo donde canta come.
La primera copa es la de la sed, la segunda por compañía, la tercera por alegría.
En Septiembre o llena los puentes o seca las fuentes.
Huerto sin agua, casa sin tejado, mujer sin amor y marido descuidado.
Variante: Caga más un buey que cien golondrinas.
Pan, pan; muchos lo toman y pocos lo dan.
A fiar lo asesinó el mal pagar.
Encima de la leche, nada eches.
Dinero al juego ganado, dinero prestado; a jugar volverás y perderás.
Donde hay carne, hay hermosura.
Cada puta hile y devane y el rufián que aspe.
El que no sirve para comer, no sirve para trabajar.
Juan Palomo: yo me lo guiso, yo me lo como.
De borrachos y panzones están llenos los panteones.
La lengua no tiene dientes, y más que ellos muerde.
Entre el silencio del velorio mudo, se le zafa a cualquiera un estornudo.
Ladran, pues cabalgo.
El que mucho se despide, pocas ganas tiene de irse.
Hijo de padre pobre, justo es que mucho lo llore, hijo de padre rico, llorándolo tantico.
Querer a quien no me quiere, mal haya quien tal hiciere.
El que poco pide, poco merece.
Hijo de pobre y ternero de rico, no mueren.
Fraile de buen seso, guarda lo suyo y guarda lo ajeno.