El dinero ayuda a sopotar la pobreza.
Vaca flaca, siempre parece ternera.
Fruta que madura verde, se pone amarga y se pierde.
Buen vino y buena tajada y no apurarse por nada.
No da quien tiene, sino quien quiere.
De escarola y agua bendita, cada uno toma lo que necesita.
Cuando no hay blanditas, le entramos a las duras.
Cavas tu tumba con los dientes.
Agua de bobos, que no llueve, y nos calamos todos.
El que se apura llega tarde.
Altramuces, cuando secos, amargos, y cuando mojados dulces.
El Señor no deja sin comer al justo, pero frustra la avidez de los malvados.
De las angustias, la muerte; de las fieras, las mujeres.
Al hierro el orín y la envidia al ruin.
Buen moro, o mierda u oro.
¿Qué hemos de hacer?. Descansar y tornar a beber.
Para ganar, forzoso es trabajar.
Hacienda que otro gano poco duró.
Pereza no es pobreza; pero por ahí se empieza.
Donde comen tres, comerán cuatro, añadiendo más en el plato.
De abrigado a nadie vi morir, de desabrigado sí.
Moneda ahorrada, moneda pagada.
Quien en Febrero no escarda, ¿a qué aguarda?.
Ruidosa corriente, no ahoga la gente.
Es puerco de la misma manada.
Cuando el español canta, o está enfadado o poco le falta.
Lo que a los pobres des prestado es y a buen interés.
Que aprovecha bien ganar, ¿para mal gastar?
Quien dineros y pan tiene, consuegra con quien quiere.
Beberás y vivirás.
Quien más tiene, más quiere.
Al fuego y al fraile no hurgarles.
Pobre no es aquel que tiene poco, sino aquel que teniéndolo todo, quiere aún más.
La mujer y las tortillas, calientes han de ser.
El mal pajarillo, la lengua tiene por cuchillo.
Del agenciosos se hace el caudaloso.
El hipo, en el niño para vivir, en el viejo para morir.
Pan de mi alforja, como el no me falte, todo me sobra.
Quien langosta y caviar quiera, que afloje la billetera.
El pescador de caña, más come que gana.
Frijoles con coles, pedos a montones.
¿Qué hacéis, mosquitos?. Aramos, porque sobre el buey que ara andamos.
Dinero en la bolsa, hasta que no se gasta no se goza.
Alegría y pobreza y no pesares y riqueza.
Al mal dar, tabaquear.
Hasta una hormiga que pierde, duerme.
Cuando alguien tiene un vicio, o se caga en la puerta o se caga en el quicio.
Cuando el gallo canta y después bebe, pronto truena o llueve.
De aceituna, una; de vino una laguna; y de asado, hasta quedar botado.
Cuando la intempladez llama, fiebre amenaza.