Huerto y molino, lo que producen no lo digas al vecino.
Refrán de palo, refrán de fuego.
Tómame a cuestas y verás lo que peso.
Mira que no está el horno para bollos.
Es más fácil para una hormiga transportar una montaña que mover a los que mandan.
Cuando el gallo canta, la gente se levanta.
Calvo vendrá que calvo me hará.
Una aguja en un pajar, es difícil de encontrar.
Cómo será la laguna, que el chancho la cruza al trote.
Quien lleva fuego en su corazón, acaba por ahumar su cerebro.
Jornal adelantado, brazos quebrados.
Las riquezas, como el estiércol, no sirven para nada hasta que se las esparce.
Cuando el león envejece hasta las moscas le atacan.
Dos en pleito, para ellos es el daño y para otros el provecho.
No prediques en desierto, ni machuques hierro yerto.
Intimidades, solo en las mocedades.
La muerte todo lo ataja.
Nadie se alabe hasta que acabe.
El ganar es ventura y el conservar, cordura.
Rabo por rabo, más vale ir al propio que al extraño.
Un ruin ido, otro venido.
Coces de garañón, para la yegua cariños son.
Hacha bien encabada no necesita zapatilla.
Las palabras son como las hojas, cuando más abundan poco frutos hay entre ellas.
El verdadero huérfano es el que no ha recibido educación.
A fuerza de varón, espada de gorrión.
Caldo de gallina y precaución, nunca dañaron ni ha hembra ni a varón.
Cuando te vendan compra, y cuando te compren vende.
La primera con agua, la segunda sin agua y la tercera como agua.
El que paga a lo primero, pierde a lo postrero.
El que al amigo desea gran prosperidad, desea se deshaga la amistad.
Libro prestado, perdido o estropeado.
Al que no está acostumbrado a bragas, las costuras le hacen llagas.
Metí gallo en mi gallinero, hízose mi hijo y mi heredero.
Caballo de buena medra, no se cansa ni se arredra.
El dinero requiere tres cosas: saberlo ganar, saberlo gastar y saberlo despreciar.
Un vasillo de vino, al segundo le abre camino.
El trigo en tierra arcillosa y el centeno en arenosa.
Vergüenza y virginidad, cuando se pierden, para la eternidad.
Cuando Marzo vuelve el rabo, no deja oveja sin pelleja ni pastor deszamarrado.
La buena ocasión, propicia al ladrón.
Por puerta abierta ladrones entran.
Uno es el que trabaja y otro el que se lleve la ganancia.
El río, por donde suena se vadea.
Si el muerto volviera a vivir, de pena se volvería a morir.
De hombres es errar y de bestias porfiar.
A la ramera y al juglar, a la vejez les viene el mal.
Promete poco y haz mucho.
Copiando a todos los demás todo el tiempo, el mono un día se cortó su propia garganta.
Ningún tomar es malo, como no sean palos.