Huerto y molino, lo que producen no lo digas al vecino.
Feria de loco es el mundo todo.
Jornal adelantado, brazos quebrados.
Refrán de palo, refrán de fuego.
Noviembre caliente, mayo helado.
Cuando el león envejece hasta las moscas le atacan.
Te quiero Andrés, por el interés.
Calvo vendrá que calvo me hará.
Cómo será la laguna, que el chancho la cruza al trote.
Las riquezas, como el estiércol, no sirven para nada hasta que se las esparce.
Nadie se alabe hasta que acabe.
Mira que no está el horno para bollos.
No prediques en desierto, ni machuques hierro yerto.
La muerte todo lo ataja.
Una aguja en un pajar, es difícil de encontrar.
Cuando el gallo canta, la gente se levanta.
Dos en pleito, para ellos es el daño y para otros el provecho.
Rabo por rabo, más vale ir al propio que al extraño.
Un ruin ido, otro venido.
La primera con agua, la segunda sin agua y la tercera como agua.
Intimidades, solo en las mocedades.
El verdadero huérfano es el que no ha recibido educación.
Libro prestado, perdido o estropeado.
A fuerza de varón, espada de gorrión.
Las palabras son como las hojas, cuando más abundan poco frutos hay entre ellas.
El que paga a lo primero, pierde a lo postrero.
Coces de garañón, para la yegua cariños son.
Cuando Marzo vuelve el rabo, no deja oveja sin pelleja ni pastor deszamarrado.
El ganar es ventura y el conservar, cordura.
Cuando te vendan compra, y cuando te compren vende.
El que al amigo desea gran prosperidad, desea se deshaga la amistad.
Hacha bien encabada no necesita zapatilla.
Caldo de gallina y precaución, nunca dañaron ni ha hembra ni a varón.
Caballo de buena medra, no se cansa ni se arredra.
Al que no está acostumbrado a bragas, las costuras le hacen llagas.
Un vasillo de vino, al segundo le abre camino.
Ningún tomar es malo, como no sean palos.
Copiando a todos los demás todo el tiempo, el mono un día se cortó su propia garganta.
Vergüenza y virginidad, cuando se pierden, para la eternidad.
El trigo en tierra arcillosa y el centeno en arenosa.
Metí gallo en mi gallinero, hízose mi hijo y mi heredero.
El río, por donde suena se vadea.
Si el muerto volviera a vivir, de pena se volvería a morir.
Miraste a la luna pero te caíste en el arroyo.
El dinero requiere tres cosas: saberlo ganar, saberlo gastar y saberlo despreciar.
Uno es el que trabaja y otro el que se lleve la ganancia.
Dale suficiente cuerda y se ahorcará el mismo.
Promete poco y haz mucho.
De hombres es errar y de bestias porfiar.
En los grandes aprietos, crece el entendimiento.