Buena demanda o mala demanda, el escribano es mi banda.
Berza vuelta a calentar y mujer vuelta a casar, al diablo se le pueden dar.
Ni vive, ni deja vivir.
Yo soy un señor, tú eres un señor, él es un señor, somos todos señores, ¿pero quién almohaza al caballo?
Al buen sordo, pedo gordo.
Vuelta al cuidado, que canta el gallo.
Hombre harto, no es comilón.
A cada cabeza, su seso.
Siete le daban al tocho, y el quería ocho.
Ve a menudo a casa de tu amigo, porque la maleza puede borrar el camino.
El que a dos amos atiende, a uno le queda mal.
Costurera mala, la hebra de a vara.
De la vaca flaca, la lengua y la pata.
Claridad, y no en el caldo.
Males comunicados, son aliviados.
A tu casa venga quien te eche de ella.
Hay que coger al toro por los cuernos.
Hermano mayor padre menor.
Aquel es tu amigo, el que te quita el ruido.
Ramal y bozal, para el animal.
Su ladrido es peor que un mordisco
El que nace chicharra, muere cantando.
Con dinero en bolsillo, buen jamón y cochinillo.
Aún no asamos y ya pringamos.
Duerme, Juan, y yace, que tu asno pace.
Estima y ocasión, son buenas para el corazón.
Orejas de burro.
Febrero y las mujeres tienen en un día diez pareceres.
El día para el trabajo; la noche para el descanso.
Chimenea nueva blanca unos días, y al cabo negra.
Cojo con miedo, corre ligero.
El primer grado de locura es creerse cuerdo, y el segundo proclamarlo.
Aire de Levante, agua delante.
Dios da mocos al que no tiene pañuelo.
Predicar en desierto sería gran desacierto.
Siéntate en duro, te romperás las bragas y te dolerá el culo.
El que se coma la carne que se coma también el hueso.
Verifica siete veces antes de cuestionar a una persona.
Oveja duenda, mama a su madre y a la ajena.
Pan con sudor, sabe mejor.
No rías tanto; que la mucha risa acaba en llanto.
Para lo malo, de peña; para lo bueno, de cera.
Con viuda o soltera, lo que quieras.
Estando en la mala, uno pisa mierda y se resbala.
O bien o mal, va a lo suyo cada cual.
Suegras, nueras y cuñadas, son asas de caldera mal arregladas.
Al que no fuma ni bebe vino, le huele la boca a niño.
Al hombre de rejo, vino recio.
Lo que con tus padres hagas, con tus hijos lo pagas.
No hace falta ver los pensamientos; basta mirar la expresión de los rostros.