Al que no fuma ni bebe vino, le huele la boca a niño.
Mandadme pelear y no me mandéis aconsejar.
Sueña lo que quieras soñar, ve donde quieras ir, sé lo que quieras ser.
Querer matar dos moscas de un golpe
El mozo bellaco, tres barbas o cuatro.
Cinco: por el culo te la hinco.
La mujer pare llorando, y la gallina cantando.
A la mesa de San Francisco, donde comen cuatro, comen cinco.
Más vale mendrugo que tarugo.
El vivo se embriaga; y el pendejo paga.
Lo que no está prohibido está permitido.
Lo pendejo y las reumas con lo vieja se acentúan.
Tretas y tetas pueden más que letras.
Arregostóse la vieja a los berros; no dejó verdes ni secos.
Lo que se pierde en una casa, se gana en otra.
Hasta el manjar más sabroso, hostiga cuando es copioso.
No hagas leña del árbol débil, haz palillos.
Burro cansado, burro empalmado.
Cántaro vacío, con solo aire hace ruido.
Yo soy la que hiedo, que no el atún que vendo.
El consenso es poder, la fe el alma del hecho
Quémese la casa sin que se vea el humo.
Al perro y al niño donde le den cariño.
Frijoles con coles, pedos a montones.
Toda virtud está siempre entre dos vicios
Contestación sin pregunta, algo barrunta.
Amor comprado, dale por vendido.
Siembra melones y recogerás melones; siembra habas y recogerás habas.
No hay fuego más ardiente que la lengua del maldiciente.
El mal del cornudo, él no lo sabe y sábelo todo el mundo.
Es que los dos cojeamos del mismo pie.
Ilusión es para un calvo tener en su calva algo.
si bebes el agua, sigue la costumbre.
Fumador empedernido, hombre carcomido.
Más vale un "por si acaso", que un "que pensaran".
Nadie se ha pelado por pedir.
A río revuelto, ganancia de pescadores.
Ocio, ni para descansar.
Si quieres cambiar al mundo, empieza por quien ves en el espejo.
Fea con gracia, mejor que guapa.
Prefiero burro que me cargue y no caballo que me tumbe.
Cualquiera puede mirar a través de una tabla de roble si ésta tiene un agujero
Dar palos de ciego.
Que a la corta, que a la larga, todo se paga.
Injurias olvidadas, injurias remediadas,.
El que bien huele, mal hiede.
Feliz es aquel que aprieta sobre su pecho por una noche o por un año, a una amiga con la faz de luna
Refran viejo, nunca miente.
No entra en misa la campana, y a todos llama.
El tiempo es padre de la verdad y a relucir la sacará.