Para saber hablar, es preciso saber escuchar.
El buen saber es callar, hasta ser tiempo de hablar.
Es más fácil hablar que saber guardar silencio.
Hombre hablador, nunca hacedor.
Lo hablado se va; lo escrito, escrito está.
Nadie yerra por callar y hablando mucho, mucho se suele errar.
Hablar por referencias es casi mentir.
El que callar no puede, hablar no sabe.
De abundancia del corazón, habla la lengua.
Hablando la gente se entiende.
El que sabe cuándo hablar, sabe también cuándo callar.
Oye primero y habla postrero.
Antes de hablar, pensar.
Hablar sin pensar es tirar sin apuntar.
Hablando se entienden los blancos.
El mal hablar es semilla del mal obrar.
Habla poco, escucha más, y no errarás.
Charlar y no hacer, cacarear la gallina y no poner.
Decir es de charlatanes; hacer es de hombres formales.
Vicio es callar cuando se debe hablar.
Que lo dejen hablar, y no lo ahorcan.
Cuando hay necesidad de tomar una decisión y actuar, el hablar es inútil.
Decir y hacer dos cosas suelen ser.
Oír, ver y callar, son cosas de gran preciar.
Oír, ver y callar, para con nadie tropezar.
Yo que callo, bien en mis adentros hablo.
Los tontos hablan mucho y no dicen nada.
Decir, dice cualquiera; hacer solo el que lo sepa, quiera y pueda.
La olla en el sonar, y el hombre en el hablar.
Más vale callar que con borrico hablar.
Calle el que dio y hable el que recibió.
El que mucho habla, mucho yerra.
Siembra quien habla y recoge quien calla.
De los tuyos hablarás, pero no oirás.
De los míos me oirás, pero no me hablarás/dirás.
Cada cual hable de aquello que sabe, y de lo demás que calle.
El que te presta oídos es porque también quiere hablar.
El que no tiene nada que decir, suele hablar de más.
Hablar de la guerra y estar fuera de ella.
Hablando se saben las cosas, callando se ignoran.
Al medico, al confesor y al letrado, hablarle claro.
Quien mucho habla, a ninguno escucha.
Cada uno habla como quien es.
Habladas o escritas las palabras, sobran las que no hacen falta.
El mucho hablar es dañoso, y el mucho callar no es provechoso.
Siempre el que más habla es el que tiene menos que decir.
Las mujeres hablamos demasiado, pero no decimos ni la mitad de lo que sabemos.
El que habla es el que peca.
Oír, ver y callar, para en paz estar.
De prometer a dar, hay unas lenguas de mal andar.