Bendito aquel que, no teniendo nada que decir, se abstiene de demostrarnoslo con sus palabras.
El habar de Cabra se secó lloviendo.
A buen bocado, buen grito.
Alábate, burro, que nadie te alaba.
Dinero de canto, se va rodando.
Paga lo que debes; que lo que yo te debo, cuenta es que tenemos.
Ándame yo caliente y ríase la gente.
Estar en tres y dos.
A buen comer o mal comer, tres veces beber.
En San Antón dijo el gallo a la gallina pon.
Zapatero solíades ser; volveos a vuestro menester.
Casa al hijo cuando quisieres y la hija cuando pudieres.
Hay que convivir; pero no conbeber.
Boca abierta, dientes de oro.
Dando y tomando, no cabe engaño.
Caballo que alcanza, pasar querría.
Tan bonita la dentadura y tan mala la pronunciación.
Abril hueveril; Mayo pajarero.
Mentir y comer pescado, requieren mucho cuidado.
Quien mucho escucha, su mal oye.
El prometer no empobrece, y cosa de ricos parece.
Para comer y cagar, solo hace falta empezar.
Del reir viene el gemir.
Más vale dar que recibir, si te lo puedes permitir.
Las palabra muestran el ingenio de un hombre, pero sus actos muestran su intención.
Más vale tener que dar, que tener que mendigar.
Échalas del tuyo que con el aire no se oye.
La que se casa con ruin siempre tiene que decir.
Emborrachar la perdíz
Quien cerca halla, cerca calla.
Cuando el español canta, o está enfadado o poco le falta.
El mirón, ¡chitón!.
Las palabras del anciano son muchas veces oráculo.
Palabras buenas abrirán puertas de hierro.
Sabedlo, coles, que espinazo habéis en la olla.
Las palabras son enanos; los ejemplos son gigantes.
Rectificar es de sabios.
Jugar y pasear cuando no hay que trabajar.
Con palabras y más palabras no se llena la media fanega.
Quizás nunca escucharas las cosas que quieres oir de la persona que quisieras que las dijera, pero no seas tan sordo para no oirlas de la persona que te las dice desde su corazon.
A caballo dado no se le ve (el) colmillo. (v. tb. "A caballo regalado...", más abajo
En reuniones, el grosero, se destaca de primero.
Va la moza al río, calla lo suyo y cuenta lo de su vecino.
Mentiras de día y pedos de noche, los hay a troche y a moche.
Paso de oso, diente de lobo y de vez en cuando hacerse el bobo.
No hay palabra mal dicha si no fuese mal entendida.
Buenas palabras no hacen buen caldo.
Si la palabra vale una moneda, el silencio vale dos.
La boca hace deudas, pero los brazos pagan.
El que da lo que tiene en vida, que coja la bolsa y pida.