Responder al airado luego, es echar leña al fuego.
A quien me diga que nunca mintió, que al decirlo miente lo digo yo.
A consejo ido, consejo venido.
La gente joven dice lo que hace, la gente vieja dice lo que hizo, y los tontos lo que les gustaría hacer.
Lo que fuere sonará.
Ahorrar y más ahorra, que contigo vive quien lo ha de gastar.
De las palabras, no el sonido sino el sentido.
Mujer de lengua certa, mujer refranes.
El valiente de palabras es muy ligero de pies.
Le dije al almendro que me hablara de Dios y comenzó a florecer.
Cuando pase la ocasión, ásela por el mechón.
Hacerlo mal y excusarlo peor.
Cacarear y no poner, si malo en la gallina, peor en la mujer.
Buenas palabras y buenos modales, todas las puertas abren.
Consejos vendo y para mí no tengo.
Comprar y vender, buen camino para enriquecer.
Le dijo la sartén al cazo.
Quien escucha lo que no debe oye lo que no quiere.
Chupar y figurar es fácil de llevar.
Más ablanda el dinero que palabras de caballero.
Hacer de tripas corazón.
Oye lo que yo digo y no mires lo que hago.
Alábate pollo, que mañana te guisan Alábate, asno, que te crece el rabo.
Hay quien las mata callando.
A palabras vanas, ruido de campanas.
Buena cara dice buen alma.
No me hables de flores, que soy jardinero.
Hacer algo muy en los cinco casos.
Escribir despacio y con buena letra.
Si la locura fuese dolores, en cada casa, habría voces.
Comer se ha de hacer en silencio, como los frailes en sus conventos.
Hacer el agosto.
Beber, para comer; y aún eso, sin exceso.
Alábate, polla, que has puesto un huevo, y ese, huero.
Ofrecer el oro y el moro.
No digas nada de mis deudas a menos que pienses pagarlas.
Llámale a vino, vino, al pan, pan y todos se entenderán.
Razones de "dice que", "pero" y "si no" no valen un comino.
Cuando la lengua se sale de madre, ¡adiós padre!.
A bien dar o mal dar, por no pedir no ha de quedar.
Estar como caimán en boca de caño.
Palabras y plumas el viento las tumba.
Las paredes tienen oidos.
Al buen callar, llaman Santo.
Callemos, que el sordo escucha.
El vivo a señas y el tonto a palos.
Abad de zarzuela, comisteis la olla, pedís la cazuela.
Saber callar es una prueba de sabiduría que buscan pocos hombres.
Llámame tío, pero no cuentes con nada mío.
Los pensamientos de los amantes hablan en voz alta