Yo dueña y vos doncella, ¿quién barrerá la casa?.
Quien tuvo, retuvo.
El que tenga tienda, que la atienda.
Dinero que el naipe ha traído, hoy venido y mañana ido.
Negocio de enterrador, negocio asegurador.
De pastores, pastoradas y si te embobas alguna pedrada.
Al comer, comamos, y al pagar, a ti suspiramos.
Casa de muchos, casa de sucios.
Dinero de suegro, dinero de pleito.
El ganar es ventura y el conservar, cordura.
Una palabra deja caer una casa.
El que toma parientes más honrados que sí, señores toma a quien servir.
Pereza, llave de pobreza.
Ni quito ni pongo rey.
Los hombres convengan, por la ley lo tengan.
Si mi cuerpo muere, deja que mi cuerpo muera, pero no dejes morir a mi país
Faena acabada, faena pagada.
Palabra de cortesano, humo vano.
El mal que se vaya y el bien se nos venga.
Haz turismo invadiendo un país.
Entre dos amigos, un notario y dos testigos.
El que sabe sabe, y el que no sabe es gerente.
Salud y pesetas y lo demás son puñetas.
Puedes darle un consejo a alguien, pero no puedes obigarlo que lo siga.
Hacienda de pluma, poco dura.
Con cuatro que obedezcan, uno que mande.
Palabra de boca, piedra de honda.
Negocios hay que están bien a las dos partes.
Da consejos a todos, pero no seas fiador de nadie.
Quien sabe, sabe.
Vivir prevenidos, es de buen sentido.
La manda del bueno no es de perder.
Ahorrar y más ahorra, que contigo vive quien lo ha de gastar.
Variante: A Dios se dejan las cosas, cuando remedio no tienen.
Señorito de pueblo y caballo criado a hierba, puta mierda.
Oír, ver y callar, para en paz estar.
Dinero que prestaste, enemigo que te echaste.
A falta de hombres buenos, a mi padre hicieron alcalde.
Hacer un viaje y dos mandados.
En todo el mundo entero, llaman señor a quien tiene dinero.
Vuelve a tu menester, que zapatero solías ser.
Ladrones roban millones, y son grandes señorones.
El dar y el tener, seso ha de menester.
Dios nos coja confesados.
Dineros y pecados, cada cual los tiene callados.
Si el dinero no es tu sirviente, será tu amo.
Quien tiene compañero, tiene amigo y consejero.
Agua, como buey; y el vino, como rey.
El Juez, derecho como la viga del techo.
El poder no es dicha plena, porque, a veces, envenena.