A quien no habla, no le oye Dios.
Picar y afilar, afilar y picar, y el prado sin segar. Solo me gustaría entender que tu dios me amas
Obra hecha, dinero espera.
No hay bueno que no pueda ser mejor, ni malo que no pueda ser peor.
El universo no es más que una enorme ciudad, llena de seres, divinos y humanos que por naturaleza se aman unos a otros.
Jarrito nuevo, ¿dónde te pondré?
Bestia alegre, echada pace.
El aburrimiento lo padecen aquellos que no han vivido nada o han vivido demasiado
Hacer callar es saber mandar.
A gracias de niño y canto de pájaros, no convides a tu amigo.
Un momento es más valioso que miles de piezas de oro.
El vulgo es necio y pues lo paga, es justo hablarle en necio para darle gusto.
No hay mejor hechizo que el buen servicio.
El que por su gusto corre, nunca se cansa.
El que a todos saluda, pronto rompe su cabeza.
No ofende quien quiere sino quien puede.
Eso no te lo despinta nadie.
¿Por qué no saliste bueno?, di. Porque no me sembraste por San Martín.
Todo mono sabe en que palo trepa.
Boticario que equivoca el tarro, manda al enfermo a mascar barro.
Dale que le das; que importunando mucho, algo sacarás.
En la variación consiste el gusto.
Uno tiene la fama, y otro lava la lana.
Hombre chiquitín, embustero y bailarín.
El gañán y el gallo, de un año.
Padre, que me ahorcan; hijo, a eso se tira.
Si le dices tu secreto a una mujer, de dominio público ha de ser.
El papel puede con todo.
Paciencia piojo que la noche es larga.
Cien amigos son pocos; un enemigo es mucho.
Para abril, de un grano salen mil.
A cada uno Dios da el castigo que merece.
A la gallina y a la mujer, le sobran nidos donde poner.
Algo es algo, dijo el calvo, cuando un pelo le salió.
Un buen día nunca se olvida.
Casa que cierra sus portones casa que se llena de ratones.
Una buena mañana hace buena la jornada.
El ganar es ventura y el conservar, cordura.
El que quita la ocasión, quita el peligro.
Cuando hay voluntad, se abre un camino.
El día que no escobé, vino quien no pensé.
Culos conocidos, a cien años son amigos.
Los amantes de Teruel, tonta ella y tonto él.
Ni el libro cerrado da sabiduría, ni el título por sí solo da maestría.
El que todo lo quiere, todo lo pierde.
Hombre cornudo, más vale de ciento que de uno.
Es por bondad de corazón por lo que el cangrejo rechazó que Dios le fabricara una cabeza.
De tal palo tal astilla.
Para muestra basta un botón.
El trabajo sin reposo, convierte a Juan en un soso.