Para creer hay que querer creer
Amigo, amigo, llamalé conocido, y va bien servido.
Hay quien no ve su camino.
A todos los tontos se les aparece la Virgen.
Perdona el error, pero no lo olvides.
Escucha el viento... que inspira
Del buen vecino sale el buen amigo.
Dios escribe derecho, incluso en las líneas onduladas.
Unos nacen con estrellas y otros estrellados.
Si te aplauden, nunca presumas hasta saber quién te aplaudía.
A nadie le parece poco lo que da, ni mucho lo que tiene.
Un loco echa una piedra al río, y cien cuerdos no la pueden recuperar.
Quien mucho da mucho recibe.
Pensar no es saber, y más en tiempo de vendimias.
Boca cerrada y ojo abierto, no hizo jamás un desconcierto.
De riqueza y santidad, la mitad de la mitad.
Allega, allegador, para buen derramador.
La fantasía es la droga de la mente
El gusto de la alabanza a todos alcanza.
Al buen, regalo; al malo, palo.
El hombre que permanece en pie hace también el trabajo del hombre sentado
Dicen que la educación se mama.
Patrimonio conjunto de bienes, matrimonio conjunto de males.
A quien nada vale, no le envidia nadie.
Quien no hace nada cuando puede, tampoco lo hace cuando quiere.
En tierra de abrojos, abre los ojos.
Amigo beneficiado, enemigo declarado.
Quien presto enriqueció, presto empobreció.
Al mal pintor se le quedan calvos los pinceles.
Con Dios voy; mis obras dirán quién soy.
Nunca te cierres la puerta, que el mundo da muchas vueltas.
Le dije al almendro que me hablara de Dios y comenzó a florecer.
En cabeza loca, ni se tiene, ni dura, ni para cosa.
Hijo de pobre y ternero de rico, no mueren.
Dádiva de ruin, a su dueño parece.
Como el gallo de tía Cleta: pelón, pero cantador.
A chico pajarillo, chico nidillo.
Cuando la cólera sale de madre, no tiene la lengua padre.
El amo majestuoso, hace al mozo reverencioso.
O bien o mal, va a lo suyo cada cual.
Bebe el vino en vidrio; y si el vino es generoso, en cristal precioso.
De lo que no veas, la mitad sólo creas.
Madre acuciosa, hija vagarosa.
Al que tiempo toma, tiempo le sobra.
Al viejo y al olivar, lo que se les pueda sacar.
Al que nace para martillo, del cielo le caen los clavos.
Haber sido "toriao" en muchas plazas.
Al amigo que no es cierto, con guiño de tuerto.
El buen nabo, por Santiago tiene cabo.
El vino más bueno, para quien no sabe mearlo, es un veneno.