En casa del alboguero, todos son albogueros.
El espantajo solo dos días engaña a los pájaros; a los tres, se cagan en él.
Al que come beleño, no le faltará sueño.
El que buen salto da, a sus pies se atiene.
Quien quiera saber, que compre un viejo.
Berzas en enero, saben como carnero.
Hombre sin vicio ninguno, escondido tendrá alguno.
Madre boba tuviste si al mes no reíste.
Hombre mezquino, no pida ayuda a su vecino.
La liebre y la puta, en la senda la busca.
Lo que no veo no existe, lo que no sé no es cierto.
El que es buen gallo en cualquier gallinero canta.
Lo más tierno en este mundo, domina y vence a lo más duro.
Alguacil que no es sutil, no sirve para alguacil.
En lágrimas de mujer y en las cojeras del perro, ninguno debe creer.
Del sabio, poeta y loco, todos tenemos un poco.
¡A la mierda! (Fernando Fernan Gomez).
Para el verano te espero, pollo tomatero.
Un perro no entra en una casa donde hay hambre.
Cabellos y virgos, muchos hay postizos.
Lentejas,comida para viejas, quien quiere las come y quien no las deja.
La gallina vieja es la que hace mejor caldo.
De soltera, fina y curiosa, de casada, gorda y asquerosa.
En martes, y tu hijo cases, y tu cerdo mates.
Tiran más dos tetas, que los bueyes de dos carretas.
Esto está color de hormiga.
Bicho malo nunca muere.
Hombre intranquilo vale por diez.
Fruta mala, pero ajena, ¡oh, qué buena!.
Échale guindas a la tarasca y verás como las masca.
Irse con la capa al toro, no es para todos.
Vuelta al cuidado, que canta el gallo.
Cabeza que no habla, dígale calabaza.
El que tiene boca, se equivoca, y el que tiene culo se pee.
Tras el buen comer, ajo.
Cuando Dios dio púas al erizo, bien supo lo que hizo.
Cuando un tonto se agarra a una reja, o la arranca o no la deja.
Hermano ayuda y cuñado acuña.
Juegos de manos, ni a los piojos les son gratos.
Por el rastro se da con la liebre.
Faena que tu bolsillo llena, buena faena.
Para fastidiar al patrón, no como lentejas.
El hijo de erizo con púas nace.
él que se levanta en cólera,se sienta con una perda.
Compañía no engañosa, yo y mi sombra.
Amigo de todos y de ninguno, todo es uno.
Del santo me espanto, del pillo, no tanto.
Cada cual se cuelgue lo que mate.
Está como aji titi.
De gran corazón; el sufrir y de gran seso, el oír.