Casada que va a fiestas, cuernos en cestas.
El perezoso que acaba de comerse una banana, pregunta: ¿Puede plantarse la piel?
Zapatero solíades ser; volveos a vuestro menester.
Hasta el manjar más sabroso, hostiga cuando es copioso.
De ésta me saque Dios, que en otra no me meteré yo.
No hay quinto malo.
Pasado mañana, mañana será ayer.
A olla que hierve ninguna mosca se atreve.
Amigo reconciliado, doble enemigo
Olla todos los días, a un santo cansaría.
Es más feliz el que regala que el que recibe.
Lo bailado nadie me lo quita.
Al que tiempo toma, tiempo le sobra.
Amor de corneta, de diana a retreta.
Nunca cagues más de lo que comes.
Visitas de tarde en tarde y corticas.
Quien se mete a maromero, se puede romper el cuero.
Algún ciego se ha curado con lo mismo que ha cegado.
El que se viere solo y desfavorecido, aconséjese con los refranes antiguos.
Camino de Roma, ni mula coja ni bolsa floja.
Antes verdugo que ahorcado.
Hijas, el que pleitea no logra canas ni quijadas sanas.
No hay bonita sin "pero", ni fea sin gracia.
El más fuerte teme a la muerte.
Quién no tiene de Inga tiene de Mandinga!
Lo bueno si breve, dos veces bueno y si malo, menos malo.
Pan de días dos, vino de años tres, y Venus, cada mes.
La mierda, cuanto más se mueve más huele.
La lujuria nunca duerme.
Ni quito ni pongo rey.
Perfecto solo Dios.
Durar menos que el cantar de un vizcaíno
Seso tiene de borrico quien vive pobre por morir rico.
Arca cerrada con llave, lo que encierra no se sabe.
Más pica espuela de celos que de aceros.
Toda carne es sospechosa, más la muerta es venenosa.
Llegaron como las tortugas de Don Celso, después de la cuaresma.
A chica cama si queréis remedio, echaos en medio.
Buena boca y buena gorra hacen más de una boda.
A quien hace mal, uno, al lisonjero, ninguno.
Hados y lados tienen dichosos o desdichados.
Es más fea que una noche oscura.
La mayor encina fue bellota chiquitina.
Es ilusión fementida, un mundo a nuestra medida.
El caballo la pistola y la mujer nunca se prestan.
La que adoba no es María, sino la especiería.
El que primero llega, ése la calza.
La muerte, al pobre no se atreve.
La ociosidad enseña muchas maldades.
Hay más santos que nichos.