Contigo duerme y contigo come quien te los pone.
Digan lo que digan los pelos del culo abrigan.
Al aguador, su cuba y no la borla del doctor.
La envidia sigue al mérito, como la sombra al cuerpo.
El amor entra con cantos y sale con llantos.
Quien a heredar aspira, larga soga estira.
De tierra de alacranes, pocos panes.
Ajo cebollino, para con vino.
El que primero llega, ése la calza.
La razón y la paciencia, al fin vencen la insolencia.
No vendas el sol para comprar una bombilla.
Te doy un dedo y me quieres coger el brazo.
Quien tiene las hechas, tiene las sospechas.
El agua que en otoño corre, es la que te saca de pobre.
No hay mejor hechizo que el buen servicio.
Roban un cordero o dos, y dan los pies por amor a Dios.
A cavador perucho, si le dieres algo, que no sea mucho.
El enemigo es grande si se lo ve de rodillas.
Hay desgracias con suerte.
Todo lo que me gusta es pecado o engorda.
El que no te ama, burlando te difama.
La vida es corta como la escalera de un gallinero y encima repleta de mierda.
Las verdades de Perogrullo, que a la mano cerrada, llamaba puño.
Dios sea loado, el pan comido y el corral cagado.
A quien Dios ama, Dios le llama.
Lo pasado, pisado.
Fruta nueva? ¿quién no la prueba?
Intimidades, solo en las mocedades.
Quien lo comió aquél lo escote.
Un barbudo, un cano, un licenciado, si no nieva el invierno se ha acabado
Diste la mano y te agarraron el pie.
Cuando ya el año caduca, le escuece el pavo la nuca.
Ponle a un perro un nombre sabroso y cómetelo.
Dámela morena y graciosa, y no blanca y sosa.
Chatunguilla, desenvuelta y graciosilla.
Solo se tiran piedras contra el árbol que da frutos.
No importa que en el valle haya sombras, si en la montaña brilla el sol.
En verano hasta el más seco suda.
Pandequeso caliente: quien no lo compre, no lo tiente.
Quien hace mal, aborrece la claridad.
El amor y el interés, comen juntos en un plato; el amor come por horas y el interés cada rato.
Marzo se lleva la culpa y Abril la fruta.
A la larga, el galgo a la liebre mata.
Yo he hecho lo que he podido, y la fortuna lo que ha querido.
Rana que canta, señal de agua, la de su charca.
Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.
Quien teme a las almas, se topa fantasmas.
Júntate, que junto estabas.
Fruta verde, ni buen sabor tiene.
Untado un dedo, untada toda la mano.