Mujeres en visita, luego sueltan la maldita.
A quien no la teme, nada le espanta.
En negocios de mucho tomo, ándate con pies de plomo.
A la mujer ventanera, tuércela el cuello si la quieres buena.
Reniega de bestia que en invierno hace siesta.
Cuando en Abril truena, noticia buena.
Ni fíes mujer a fraile, ni barajes con alcalde.
De lengua me como un plato.
Después de la resaca viene la pleamar.
Cavas tu tumba con los dientes.
Cada uno quiere llevar agua a su molino y dejar seco el de su vecino.
Da lo tuyo antes de morir, y dispónte a sufrir.
Tropezando y cayendo, a andar va el niño aprendiendo.
Quien del alacran esta picado, de la sombra se espanta.
Quien se siente mocoso, se suena los mocos.
El que más madrugo, un talego se encontró.
Si te pica una salamanquesa, prepara el ataúd y la mesa.
Nace el pez para nadar, como el topo para minar.
¿Qué haces, hacedor?. Trabajar para el que duerme y está al sol.
El sol de enero, poco duradero.
Caridad y amor no quieren tambor.
Más vale odiado que olvidado.
Al mal torero, hasta los cuernos le molestan.
No hay tiro, voló el pato.
Amigo que quiere mi capa es ladrón de solapa.
Un grito a tiempo vale más que cien indios a caballo.
Incauto fui, hasta que cayendo aprendí.
Aguarraditas de Abril, unas ir y otras venir.
La mujer en casa y con la pata quebrada.
Ningún rencor es bueno.
El que se pica, ajos come.
Hay que poner tierra de por medio.
Castigo de uno, escarmiento de muchos.
Cuando la vela azota al palo, malo.
A la primera azadonada, ¿queréis sacar agua?.
Reniego del árbol que ha de dar el fruto a palos.
Le brindó el borracho fino; pero la muerte no bebe vino; el avaro con su tesoro, pero la muerte no quiere oro; el borracho y el avariento fenecieron en un momento.
En el modo de escupir se conoce el que es baboso.
Ojo de garza, que gallina no ve de noche
No hay nada que a Dios se resista, ni que se esconda a su vista.
Redondear la arepa.
Adiós, Blas y que Dios te lo pague, ya te vas.
Abierto el saco, todos meten la mano.
El que da primero da dos veces.
Escoba nueva, barre bien.
El agua corre, la arena queda; el dinero va, la bolsa queda; el hombre muere, el nombre queda.
Bebe agua de río por turbia que vaya, vive en la ciudad por mal que te vaya.
Para salir del hoyo un buey solo no basta, se necesitan dos.
A buena hora pidió el rey gachas.
Polvo de ladrillo malo para el bolsillo.