De buena madre buen hijo, y de buena pipa buen vino.
Una salsa de tomate, le sentaría bien hasta el chocolate.
Antes se llena el cuajo que el ojo.
Al hombre ocupado le tienta un solo diablo; al ocioso una legión.
Las palabras conmueven, pero el ejemplo convence y arrastra.
Es ilusión fementida, un mundo a nuestra medida.
Líbreme Dios de moza adivina y de mujer latina.
Es fácil compartir la papa cuando hay amor.
Cuando menos te lo esperas salta la liebre.
Si quieres ver a tu marido morir, dale berros en abril.
Se pudo una vez, se podrá de nuevo.
Avanza, avanza; que la juventud no se cansa!
Un mes antes y otro después, es invierno de verdad, que es cuando llegan los dos hermanos, moquito y soplamanos.
Ni calabaza sin tapón, ni mujer sin quita y pon.
Al conejo y al villano, despedazarlo con la mano.
El tiempo todo lo alcanza, a la corta o a la larga.
Buen trago, que el difunto no vuelve.
Haz mal y guárdate.
Toda flor quiere ser fruto.
Jugar a dos barajas.
Sufrir mujer contenciosa, es brava cosa.
Dinero que el naipe ha traído, hoy venido y mañana ido.
Bailo bien, y echáisme del corro.
Dijo el gitano, pleitos te dé Dios, y los ganes.
Quien debajo de árbol se guarece, dos veces se moja.
Oficio ajeno, dinero cuesta.
Llagas viejas, tarde sanan.
Ocasión llegada presto agárrala.
Agua corriente no mata a la gente.
Vine en el auto de Fernando, la mitad a pie y la mitad andando.
Quien te quiere, te aporrea.
Los celos son el gusano del amor.
Comer de su propio cocinado.
Esa muchacha caraja, no presta el hacha ni raja.
Cuando el tabernero vende la bota, o sabe a la pez o esta rota.
Es devoto o es loco quien habla consigo solo.
Qué es una raya más para el tigre.
La vaca por el cacho y la mujer por la mama.
El que la deba, que la pague.
Llevar más palos que el burro de un yesero.
La olla en el sonar, y el hombre en el hablar.
El día que hayais envenenado el último río, abatido el último árbol, y asesinado el último animal, os dareis cuenta que el dinero no se puede comer.
Naranjas y mujeres, den lo que ellas quisieren.
El miedo guarda la viña.
De verde claro a amarillo, va poquillo.
Cuando Febrero no febrerea, Marzo marcea.
Vuela el tiempo y nos arrastra en su vuelo.
Envidia me tengan y no me compadezcan.
Cuando la puta está a la puerta y el oficial tiene cerrada la tienda, ten por cierta la fiesta.
Riquezas con sobresaltos, miserias las llamo.