Grano a grano, con cautela. llena el buche la polluela.
Por la noche juju y por la mañana burra muerta.
La menta, el amor aumenta.
Fuerte desdicha es, no aprovecharse de la dicha.
A flores nuevas, afeite perdido.
Pan, pan; muchos lo toman y pocos lo dan.
Con viuda o soltera, lo que quieras.
Sufra quien penas tiene, que tiempo tras tiempo viene.
El que pasa por romero y no lo coge, si le viene algún mal que no se enoje.
Caja abierta y culo a besar, a nadie se le puede negar.
La boca hace deudas, pero los brazos pagan.
Chivo que se devuelve se esnuca.
Saberlo ganar y saberlo gastar, eso es disfrutar.
Quien a buen árbol se arrima, va un perro y se le mea encima.
El gallo donde canta come.
Raposa que mucho tarda, caza aguarda.
El café es: Negro como la noche. Fuerte como el pecado. Dulce como el amor. Caliente como el infierno.
Deja lo afanado y toma lo descansado.
Lo que haces, encuentras.
Para hablar y comer pescado, hay que tener mucho cuidado.
El avaro es como el cerdo, esta bueno muerto.
Derramar vino, buen desatino; derramar sal, mala señal.
Gaviotas en el huerto, temporal en el puerto.
Quien coma en Mayo la sardina, en Agosto le pica la espina.
Se dice el pecado, pero no el pecador.
Juicios tengas, y los ganes.
Para pan y pescado, chocho parado.
Toma el tiempo conforme viene, pues otra cosa no puedes.
Con rastra y soltera, tenla por ramera.
Si quieres que crezca más, en la luna llena lo has de podar.
El hambre arroja al lobo al bosque.
Buenas son ovejas, si hay muchos hijos para ellas.
¿Zurría la panza? Pide pitanza.
La suegra, ni aún de azúcar es buena.
Salud y pesetas y lo demás son puñetas.
Refrán de palo, refrán de fuego.
En apurada ocasión, haz de tripas corazón.
Es más fácil plantar que recoger, pero solo se recoge aquello que se ha plantado.
Al roble no le dobles.
En el mes de San Juan, al sol se cuece el pan.
Disfruta cada momento porque la vida es corta.
A cena de vino, desayuno de agua.
Boca que se abre, o quiere dormir o está muerta de hambre.
A la leche, nada le eches; pero le dice la leche al aguardiente: ¡déjate caer, valiente!.
Guay de gachas, a tal hora comidas y con punta de alfiler.
Del árbol caído, todos hacen su asiento.
Almendro de enero, no llega al cesto.
A burra vieja, albarda nueva.
Tronar como un arpa vieja.
Después de cumplido el deber, el descanso es un placer.