Mejor es la pobreza en la mano del Dios, que riquezas en un almacén.
No mira Dios el don, sino la mano y la ocasión.
El Papa y el campesino unidos saben más que el Papa solo.
El que busca, encuentra.
La mejor fraternidad es la desgracia.
La felicidad es como un león insaciable
En San Antonio cada pollita pone huevo
Rana en el fondo del pozo.
El avaro, ahondando el agujero para guardar su oro, llega al infierno.
Mal se aviene el Don con el Turulaque.
Buen compañero, solo Dios del cielo.
La ocasión abre la puerta del pecado, evítala y evitarás el peligro.
El crédito fue asesinado por los malos pagadores
Uno tiene la fama, y otro lava la lana.
Si tu vida es adversa, pon la reserva.
Maldición de puta vieja no va al cielo.
Demasiada charla al lado del horno convierte las mil hojas en carbón
Si quieres saber quien es Periquillo, dale un destinillo.
Cuando el hombre llega al extremo, aparece la oportunidad de Dios.
Una mujer bella es el paraíso de los ojos, el infierno del alma y el purgatorio de la bolsa
La flor de loto asoma inmaculada del fango.
La mula feliz la pasa: fornica y no se embaraza.
Tarde, o temprano, todo lo sabe fulano.
La esperanza es lo último que se pierde.
Quien da lo suyo antes de la muerte, que le den con un mazo en la frente.
Lo más sabroso se alcanza, con Prudencia y con Constancia.
Trabajar es virtud; pero trabaja tú.
Por una alegría mil dolores
Junio brillante, año abundante.
La paciencia es un árbol de raíz amarga pero de frutos muy dulces.
Quien es amigo de todos es muy rico o muy pobre
Acertar, errando, sucede de vez en cuando.
Bolsa llena, quita las penas.
Vence en la mocedad los días buenos, y para la vejez quedan los duelos.
Amigo y vino deben de ser añejos.
Hoy un amigo mío entra en la fosa y otro en el tálamo; quizás éste sea feliz, pero aquél lo es sin duda alguna
Una belleza sin gracia es un anzuelo sin cebo
Donde la puerta te abren, honra te hacen.
Quien no puede tener la pulpa, se contenta con el hueso.
Dinero no falte, y trampa adelante.
Cabellos y problemas no faltan nunca.
Calienta más el amor que mil fuegos
La miseria es como la tos, no se puede esconder.
A quien se hace puntal los perros le orinan en el cuello.
Una manzana roja invita piedras.
Para todo lo mal, un refrán, y para todo bien, también.
La confianza en sí mismo es el primer secreto del éxito
Modesto obsequio que encierra gran afecto.
Si tomas un mal camino, no esperes un buen destino.
En casa del que jura, no faltará desventura.