No hay mejor reloj ni campana, que comer cuando da la gana.
Contra el flato, bicarbonato.
Lo importante no es vencer, lo importante es no ser vencido.
Pan es pan, jalea es jalea, no hay amor sin una pelea.
Ser capaz es ser útil, ser incapaz es ser algo menos.
Todo lo que somos es el resultado de lo que hemos pensado; está fundado en nuestros pensamientos y está hecho de nuestros pensamientos.
Haz buen barbecho y verás pronto el provecho.
A veces la diligencia aprovecha más que la ciencia.
Cada uno se rasca donde le pica.
Tienes más salidas que una autopista.
En la mesa y en el juego, se conoce al caballero.
Lo que hace con las manos lo debarata con los pies.
Planta eucaliptos para ti, pinos para tus hijos y robles para tus nietos.
Querer a quien no me quiere, mal haya quien tal hiciere.
Añorar el pasado es correr tras el viento.
Al que trabaja y anda desnudo, ajo y vino puro.
Las palabras sinceras no son elegantes, pero las elegantes no son sinceras.
Si no fuera por Abril, no habría año vil.
¡Otra pata que le nace al cojo!.
Los hijos de mis hijas, mis nietos son. Los de mis hijos, sábelo Dios.
De buenos y de mejores a mi hija vengan demandadores.
Si las vides lloran debemos beber sus lágrimas.
Por San Matías igualan las noches con los días y pega el sol en la umbrías.
Rey es el amor, y el dinero, Emperador.
Cuando la Candelaria plora, el invierno fora. Y si no plora, ni dentro ni fora.
Al hambre de siete días, no hay pan duro.
Lo que me incomoda no me agrada y lo que no me parece bien tampoco me gusta.
Una en el papo y otra en el saco.
El amor es una hierba espontánea
La novia del estudiante nunca llega a ser la esposa del profesionista.
Tripa llena, ni bien huye ni bien pelea.
El que no se embarca, no se marea.
Alabar y callar para medrar.
Caminar sobre seguro.
Solo como Adán en el día de la madre
Todo pasa frente al tiempo, y nosotros creemos que es él el que pasa
Dios castiga sin piedra ni palo.
Algo busca en tu casa quien te hace visitas largas.
Carta cerrada, si no la abres no dice nada.
Un alma sola, ni canta ni llora.
El que quiera saber, que vaya a Salamanca.
Quien a otra ha de decir puta, ha de ser ella muy buena mujer.
Cada uno es maestro en su oficio.
El que al sentarse dice "¡ay!" y al levantarse dice "¡upa!", no es ese el yerno que mi madre busca.
No hay palabra mal dicha si no fuese mal entendida.
Fuente de vida es la boca del justo, pero la boca del malvado encubre violencia.
A la prima, se le arrima.
Deja que el buey mee que descansa.
La prudencia nunca yerra.
Pasar por alto el gran saco de los defectos propios y censurar el saquito de los defectos de otro.