Cuando pase la ocasión, ásela por el mechón.
A donde no está el dueño, no está su duelo.
El amor nunca se paga sino con puro amor.
De sabios es cambiar de parecer.
No perjudiques los proyectos del Dios ni descubras solo para ti la voluntad del Dios.
Mucho ruido y pozas nueces.
La buena borrachera ha de durar una semana entera.
Cuando el pobre lava, llueve.
Donde mujer no hay, el diablo la trae.
Calla, haz, y con la tuya te saldras.
El barco de las promesas ya zarpó.
Pasa la tormenta y desaparece el malvado, pero el justo permanece firme para siempre.
Lo que siembres, recogerás.
La falta de respuesta es en sí misma una respuesta.
Me importa un bledo.
Bien vive quien Dios quiere; y quien no, viviendo muere.
Componte para el marido y no para el amigo.
Tus hijos harán contigo, lo que tú hicieres conmigo.
Sal y vinagre, el mejor desinflamante.
El tiempo todo lo alcanza, a la corta o a la larga.
A mujer bonita o rica, todo el mundo la critica.
Lo malo, a quien lo apetece, bueno y justo le parece.
En cada pago, su viña, y en cada barrio, su tía.
Cuando viene la golondrina, el verano está encima.
Gato meador, llena la casa de hedor.
En la casa del cura siempre hay hartura.
¿Tienes té y vino? Tus amigos serán numerosos
Al segar ser bien pagado, dice al estercolador, su sembrado.
Cólera de amantes resurgir del amor
La peor pobreza es tener deudas.
Si mi abuela no se hubiera muerto, viva estaría.
El empezar es el comienzo del acabar.
Casa, viña y potro, hágalo otro.
A buen puerto vas por agua.
El que poco pide, poco merece.
Al hierro el orín y la envidia al ruin.
Del lobo un pelo.
Cojo, y no de espina, no hay ruindad que no imagina.
Porque un borrico te dé una coz, ¿vas tú a darle dos?.
No solo hay que ser bueno sino demostrarlo.
Donde están los hechos, no son necesarias las palabras.
El niño llorón y la china que lo pellizca.
Pasado el tranco, olvidado el santo.
Trato es trato.
Lo que bien se aprende, jamás se olvida.
Hijo de gato caza ratón.
La búsqueda de un tesoro no depende de ti, la búsqueda de tu alma depende de mi
No vive más el querido ni menos el aborrecido.
Hasta la belleza cansa.
Nadie se muere dos veces.