A la noche, arreboles, a la mañana habrá soles.
Bella o fea que sea, no la tengas jamás en compañía.
Nadie da duros a cuatro pesetas.
El comer y el rascar no quieren más que empezar.
Una hora de contento, vale por ciento.
El que más habla es el que más tiene por qué callar.
Quien nada hace, nada teme.
¡Oh, si volasen las horas del pesar como las del placer suelen volar!.
A pesar de ser tan pollo, tengo más plumas que un gallo.
Quien trabaja con pereza, nunca acaba lo que empieza.
El relajo es dulce después del trabajo.
Más enseñan las manos que los labios.
Quien quiere hacer algo encuentra un medio, quien no quiere hacer algo encuentra una excusa.
Lecho y pan tener seguros, aún cuando sean algo duros.
Botas y gabán encubren mucho mal.
Al haragán y al pobre, todo le cuesta el doble.
De noche madrugan los arrieros.
Haber muchos cocos por pelar.
Gusto secreto, no es gusto entero.
A todos los tontos se les aparece la Virgen.
Guarda y ten, y te vendrán a ver.
Zapato de tres, del primero que llega, es.
No gusta del beso y estira el pescuezo.
Abriles y jornaleros, pocos de buenos.
El que paga lo que debe tiene derecho a pedir más.
No hay sabado sin sol, ni domingo sin borracho.
Ir romera y volver ramera, no es mala carrera.
El parir y amasar siempre empezar.
La burla, para quien le gusta.
Barriga llena, aguanta trabajo.
Al que tiene mujer hermosa, finca en frontera o viña en carretera, nunca le faltará guerra.