De paja o de heno, mi vientre lleno.
Brindo y bebo, y me quedo convidado para luego.
La oveja lozana a la cabra la pide lana.
Tapados como el burro de la noria.
La gloria del amante es la persona amada.
Siempre es bueno tener palenque donde rascarse.
El que quiera conquistar tiene que luchar.
Humo de hogar no empaña el cielo.
Al hombre de trato llano, gusta darle la mano.
La primera vez es una gracia, la segunda vez es una regla.
Dos no riñen si uno no quiere.
Ponte a casar y echa tu fama a rodar.
¡Fíate de la Virgen y no corras!.
Que mi Dios nos dé un varón, aunque resulte bribón.
A quien a soplos enfría la comida, todos le miran.
El que vive prevenido, nunca sufre decepciones.
Burro que gran hambre siente, a todo le mete el diente.
Cuanto más se duerme más se quiere.
Quien bien quiere a Beltrán, bien quiere a su can.
Traducción: Castañas, nueces y vino, son la alegría de San Martín.
La vista de un amigo, refresca como el rocío de la mañana.
No hay mejor palabra que la que está por decir.
Buen queso y vino espeso, y con éste que sea largo el beso.
Con beatas y beatos, mucha vista y poco trato.
Más limpio es que millonario, quien sus medias cambia a diario.
Que el amor no imite las fuertes olas, numerosas pero efímeras; sea en cambio como el agua escondida bajo la arena: parece imposible encontrarla y se la encuentra
Una vez se nace, una vez se muere y una vez se quiere.
Fruta que pronto madura, poco dura.
Dineros y amores, diablos y locura, mal se disimulan.
Borriquillo moruno, vivo cual ninguno.
Las oportunidades no se pierden, siempre hay alguien que aprovecha lo que uno deja pasar.
Si tienes mucho, da tus bienes; si tienes poco, da tu corazón.
Todo flujo debe tener su reflujo.
Siempre queda algo de fragancia en la mano que da rosas.
Carta cortés, cada dos renglones, mentiras tres.
Para el avaro, todo es caro.
Tiempo pasado traído a la memoria, da más pena que gloria.
El que manda, manda.
Quien busca mucho, al fin topa, aunque sea una muda de ropa.
Hija que casas, casa que abrasa.
Entre hoz y vencejo muere la mujer y huye el mancebo.
Quien arroz come, buenos carrillos pone.
Amigo y vino deben de ser añejos.
Mientras Dios diere mujeres conviene que haya paciencia.
Abriga bien el pellejo si quieres llegar a viejo.
Hay que dar tiempo al tiempo.
La esperanza es como el azúcar en el té. Aunque es muy poca, todo lo endulza.
Abeja muerta, ni miel, ni cera.
Con bolsillo ajeno, todo el mundo es limosnero.
La nobleza del señor hace bueno al servidor.