El amor no quiere consejo.
Por el becerro se amansa la vaca
Andar con pies de plomo.
Limpia tu moco, y no harás poco.
El corazón nunca es engañador.
El que ha tenido un mujer, merece una corona de paciencia; el que ha tenido dos, la merece de simpleza.
Buen porte y buenos modales, abren puertas principales.
Cortesía de boca, mucho consigue y nada cuesta.
Al gato goloso y a la moza ventanera, tápales la gatera.
Acá o allá mira siempre con quien vas.
No vayas de romería, que te pese al otro día.
Ni comer sin beber, ni firmar sin leer.
Ya que uno dé campanada, que suene y que sea sonada.
Crece el huevo bien batido, como la mujer con el buen marido.
Las sueños, sueños son.
Al alzar de los manteles, haremos cuentas y pagaredes.
Si quieres vivir sano, anda una legua más por año.
Dan pañuelos a quién no tienen narices.
Gran tocado y chico recado.
Saco de yerno, nunca es lleno.
Hasta la hora del luto, ojo enjuto.
Te paso la pala diego
La vida es una cuarentena para el paraíso.
La oportunidad no toca dos veces a la misma puerta.
A los 20 valiente, a los 30 casado, y a los 40 rico; si este dicho no se cumple, este gallo clavo el pico.
Para el amor y la muerte no hay casa ni cosa fuerte.
Las estrellas inclinan pero no obligan.
La primera te la paso, pero a la segunda te aso.
No hay que dejar escapar una oportunidad, que nunca va a presentares otra vez.
Quien corteja a una casada, la vida lleva prestada.
Para ganar, forzoso es trabajar.
A la corta o a la larga no hay matrero que no caiga.
Partí una, partí dos, partí tres..., salieron vanas. Las palabras de los hombres son como las avellanas.
El ojo del puente, el baratillo y el pan, como se estaban están.
El hombre es fuego, la mujer estopa, viene el diablo y sopla.
En verano, no hay cocinero malo.
Abad de zarzuela, comisteis la olla, pedís la cazuela.
Harto da quien da lo que tiene.
Creerse el papá de los helados.
Las prendas de ropa son alas.
El que mucho abarca, poco aprieta o se le cansan los brazos.
Naipes, mujeres y vino, mal camino.
A caballero nuevo, caballo viejo.
La mujer del marinero, cuando hay pesca, tiene dinero.
Gallegos y asturianos, primos hermanos.
El uso hace diestro, y la destreza maestro.
Boca que mucho se abre, o por sueño o por hambre.
Saber mucho y decir tonterías, lo vemos todos los días.
El pasado tiene más perfume que un bosquecillo de lilas en flor.
Hambre y sed, la mejor salsa para comer.