Desde el día de San Martín a Navidad todos los pobres están mal
Ponerse la tapa en la cabeza
Más ordinario que una monja en guayos.
El hablar, es más fácil que el probar.
A buen barón, poco le presta el aguijón.
Tres pocos valen más que muchos: poco sol, poca cena y poca pena.
La suerte no se detiene, y es péndulo que va y viene.
Quien el incendio busca o se quema o se chamusca.
Quien la haga que la pague.
Quien castiga con ira, más se venga que castiga.
Cuando una puerta se cierra, otra suele abrir la fortuna.
El perro no come perro, ni el gorgojo come fierro.
El buen mosto sale al rostro.
A burra nueva, cincha amarilla.
Quien no arrisca, no aprisca.
Cartas cantan.
Hablando se saben las cosas, callando se ignoran.
Pompa vana: hoy hojas marchitas lo que ayer rosa galana.
A quien miedo han, lo suyo le dan.
Mano fría y pie caliente, salud competente.
Ni hermosa que mate, ni fea que espante.
Quien tiene en el corazón el amor por una mujer, no tiene tiempo de odiar
Fiambre y fiado, saben bien, pero hacen daño.
El amor vence todo.
La cerilla tiene cabeza pero no tiene corazón.
Cuatro cosas tenemos en mayor cantidad de lo que creemos: enemigos, deudas, años y pecados.
Quizás nunca escucharas las cosas que quieres oir de la persona que quisieras que las dijera, pero no seas tan sordo para no oirlas de la persona que te las dice desde su corazon.
Lana y no algodón, para el frío y el calor.
Hoy debiendo, mañana pagando, vamos trampeando.
Fruta de locos, míranla muchos y gózanla pocos.
Cuanto en tu casa me metí, mejor callar lo que vi.
La oportunidad es calva, y hay que agarrarla por los cabellos.
La prisa será tardar.
Jamón empezado, cada cual le tira un tajo.
No hay caldo que no se enfríe.
El hombre lo pide, y la mujer decide.
El hijo de la cabra, cabrito ha de ser.
Pelillos a la mar y lo pasado olvidar.
El ocioso e incapaz, carga es para los demás.
Aunque la dulzura halaga, la mucha miel empalaga.
Quien una deuda se traga, tarde o temprano la paga.
La cabeza blanca y el seso por venir.
Soplar la pelusa de un abrigo de pieles, para descubrir el menor defecto.
El que canta y danza se agita y no avanza.
Un solo día de frío no basta para congelar el río a tres pies de profundidad.
Según es el dinero, es el meneo.
Cuando pudieres trabajar, no lo dejes, aunque no te den lo que mereces.
Ni fíes de hombre cejunto, ni tengas miedo a un difunto.
No hay primera sin segunda
Vino y mujeres, dan más pesares que placeres.