Cantando se van las penas.
Helada sobre lodo, agua sobre todo.
Al que tiempo toma, tiempo le sobra.
El que a pueblo ajeno va a pretender, o va a dar perro, o a que se lo den.
La lengua queda y los ojos listos.
Andando, andando que la Virgen te va ayudando.
Más vale hombre feo con buen arreo, que mozo bonito y sin un pito.
El que no agradece, no merece.
Se vuelve amargo el vino si no se tiene con quien brindar.
Mejor ser feo y atrayente, que buen mozo y repelente.
Por la noche juju y por la mañana burra muerta.
Ocasión y naipes, a todos hacen iguales.
A llorar al cuartito.
Harto es bobo quien se mete en la boca del lobo.
Cuando no hay blanditas, le entramos a las duras.
Debe y paga cuanto alcances, pero cuida tus balances.
Gato que mucho se lava, anuncia agua.
Al que no quiera caldo, siete tazas.
Bien sabe la rosa en qué mano posa.
El que rompe viejo, paga nuevo.
Quien tiene pies, de cuando en cuando da traspies.
Amor de madre, ni la nieve lo hace enfriar.
Al roble no le dobles.
Cabellos y cantar, no es buen ajuar.
Quien te hace fiestas que no te suele hacer, o te quiere engañar, o te hará menester.
Vicio es callar cuando se debe hablar.
Cuando menos lo piensa el guapo, le sale la jaca jaco.
El que no tranza no avanza.
Jamón y porrón, hacen buena reunión.
Dios no espera año para castigar.
Mucho te quiero, culo, pero no alcanza a besarte.
Hay tres cosas que no se pueden ocultar: el humo, el amor y un camellero con su camello por el desierto.
El amor de lejos, es para los pendejos.
Lo que dejes para después, para después se queda.
Años nones son los peores.
Hoy arreboles, mañana soles.
El que es enemigo de la novia, ¿cómo dirá bien de la boda?.
Amor, pocas veces da placer, y muchísimas dolor.
Quien se quiera matar, que coma coles por San Juan.
No dar ni recibir, sin escribir.
Pasar de largo te conviene en lo que ni te va ni te viene.
Al mejor cazador se le escapa la liebre.
A barriga llena, corazón contento.
El cerdo siempre busca el fango.
Ave por ave, el carnero si volare.
Jabón y buenas manos sacan limpios paños.
Cuándo del pie, cuándo de la oreja, a mi marido nunca le falta queja.
Se creye o flaire que toz son d'o suyo aire [refrán escribiu en aragonés].
Conviene más, ser tenido, que resultar exprimido.
Donde bien te quieren irás pocas veces; donde mal, nunca irás.