Con promesas no se cubre la mesa.
Cuando ya el año caduca, le escuece el pavo la nuca.
A donde te quieran mucho, no vayas a menudo.
Día de San Martino, todo mosto es buen vino.
Quien cuando puede, no quiere; cuando quiere, no puede.
Bendita sea la mata de Mayo, que se secó lloviendo.
Sé templado en el beber, considerando que el vino demasiado ni guarda secreto ni cumple palabra.
Un día es un día, y una paliza es un rato.
Con salchichón, siempre es ocasión.
Yerno, sol de invierno, sale tarde y pónese luego.
A buen bosque vas por leña.
A fuer de Portugal: dos animales sobre un animal.
En julio, ¿dónde anda el mozo? Pues va de la acequia al pozo.
Virgo y mocedad no vuelven nunca cuando se van.
A caracoles picantes, vino abundante.
Cebo haya en el palomar que las palomas no faltaran.
El valiente vive hasta que el cobarde quiere.
Faena acabada, faena pagada.
Amor de lejos contentos los cuatro.
A fuerza de probaturas perdió el virgo la Juana.
El que bien ama, tarde olvida.
Anillo en dedo, u obispo o majadero.
Es tan buey el buey, que hasta la yunta lame.
A cualquier cosa llaman rosa.
En Mayo crece el tallo.
A batallas de amor, campo de plumas.
Estoy hasta las manos.
Pa' todo hay fetiche.
Fea con gracia, mejor que guapa.
Por mucho pan nunca es mal año.
Quien se ha cansado bajo el sol del verano, que se guarde del sol del invierno y se caliente al calor de la chimenea
El hombre pone y la mujer dispone.
Dos cuervos no se sacan los ojos.
Ausencia enemiga del amor, cuan lejos de ojos, tan lejos de corazón.
El flojo y el mezquino recorren dos veces el camino.
San Lorenzo calura, San Vicente friura, uno y otro poco dura.
Coger el huevo de la gallina y dejar ir el de la gansa
Cada uno va a su avío, y yo, al mío.
Busca arrepentimiento, el que busca casamiento.
Llevando y trayendo se pasa el tiempo.
Quien amaga y no da, miedo ha.
Comer con fuerza, mascar con ganas y lo que no se hiciere hoy se hará mañana.
Obras vea yo; palabras, no.
La sardina y el huevo a dedo.
Reñir con quien da ocasión y jugar con quien tiene dinero en el bolsón.
Entre los amores verdaderos, el más fino es el primero.
En Abril, dos horas de siesta es dormir.
Por San Eugenio, castañas al fuego.
El que coge la verbena en la noche de San Juan, no le picará culebra ni bicho que le haga mal.
Al aprendiz sin pelo, jodelo.