Al avaro, es tristeza hablarle de largueza.
Que quiera, que no quiera, el asno ha de ir a la feria.
Una vez al año no hace daño.
Cambio de costumes, par es de muerte.
Día vivido, día perdido.
Quien primero viene, primero tiene.
Llevar y traer, de todo ha de haber.
En las caricias de otoño, se empieza en la cara y se acaba en el coño.
Enviar desde la lejanía a mil li plumas de ganso, por liviano que sea el regalo, encierra afecto profundo.
Más enredado que un kilo de estopa.
Una liebre con dos galgos se avasalla, y si se va que se vaya.
Un buen día vale por un mal mes
No es buen año cuando el pollo pica al gallo.
Casamiento sin engaños uno cada diez años.
A mi amigo quiero por lo que de él espero.
Vendimia en mojado y cogerás el mosto aguado.
Averiguelo, Vargas.
Nunca es mal año, por mucho trigo.
Por San Matías igualan las noches con los días y pega el sol en la umbrías.
Saber poco obliga a mucho.
Más ordinario que un moco en una corbata.
Eso será, cuando los cerdos vuelen.
Fiado has, tu pagarás.
El que esperar puede, alcanza lo que quiere.
El toro y el vergonzoso poco duran en el coso.
El amor de la mujer, en la ropa del marido se echa a ver.
Viaje de luna de miel; ni es viaje, ni ves luna, ni es de miel.
Afición por afición, más cerca está la camisa que el jubón.
Las tres ges de quien sabe ser amo de su casa: ganar, gastar y guardar.
A dos palabras tres porradas.
Ten que dar, y el culo te vendrán a Besar.
Emplea palabras suaves y argumentos fuertes.
Las iras de los amantes suelen parar en maldiciones.
De las mujeres bellas y de las flores de mayo se va la belleza en un día
Querer matar dos moscas de un golpe
A cada cerdo le llega su San Martín.
El que de mozo no corre su caballo, lo corre de casado.
Cuando vuela bajo, tiempo frío anuncia el grajo.
Variante: Palabras y plumas el viento las lleva.
Aunque sea fraile, le gusta el baile.
Un día con la suegra, un día de tinieblas.
Cuando se pide con fe no hay mujer que no lo dé.
Más vale dar que recibir, si te lo puedes permitir.
Siempre que llueve, escampa.
Hay gustos que merecen palos.
El que tarda en dar lo que promete, de lo prometido se arrepiente.
Favores recordados, ¡ya están saldados!.
Valiente es el que se bate contra dos enemigos pero lo es más quien hace el amor con los bolsillos vacíos
Cada pájaro lance su canto.
La mujer que no dice que sí, no vale un maravedí.