Es quien predica y predica, quien menos cree lo que explica.
Buen esfuerzo vence a la mala ventura.
Los celos ciegan la razón.
Tiempo pasado traído a la memoria, da más pena que gloria.
Por San Martín, trompos al camino.
Escatimar y dar a putas.
Vida sin amigo, muerte sin testigo.
A celada de bellacos, más vale por los pies que por las manos.
Demasiada amistad genera enfados
El ocioso e incapaz, carga es para los demás.
Llora, necio, llora tus perdidas horas.
Ni mesa que ande, ni piedra en el escarpe.
Predicar en desierto sería gran desacierto.
El que evita la ocasión, evita al ladrón.
Quien te acaricia más de lo que suele, o te ha engañado o engañarte quiere
Daño merecido, no agravia.
Dinero al juego ganado, dinero prestado; a jugar volverás y perderás.
Cuando el dinero habla, la verdad calla.
Si se ama una cosa y se la ve con los ojos del corazón, se olvidará su fealdad
Tres cosas echan al hombre de su casa: El humo, el frio y la mala esposa.
Abogacía, que una boga y otra cía.
La mujer golosa o puta o ladrona.
Quien escucha lo que no debe oye lo que no quiere.
Saco de yerno, nunca es lleno.
Ni moza de mesonero, ni saco de carbonero hay sin agujero.
Donde las leyes flaquean, los pillos se pavonean.
Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas. Proverbios 3:5-6
El mal llama al mal.
Ignora al ignorante.
No es amistad la que siempre pide y nunca da.
A la hija mala, dineros y casalla.
La palabra emitida no puede recogerse.
No basta parecerlo, hay que serlo.
Lo que es bueno o malo no es la acción sino la intención.
Hombre refranero, sin cuartos o sin dinero.
Mal ladra el perro, cuando ladra de miedo.
Al pobre le faltan muchas cosas; al avaro, todas.
La mujer y la gallina, por andar se pierden aína.
Ingratos hacen recatados.
A quien vela, todo se le revela.
A la fea, el caudal de su padre la hermosea.
Hacer la del humo.
De comerciar a robar, poco va.
No hay más bronce que años once, ni más lana que no saber que hay mañana.
Confianza, en Dios y en que sea gruesa la tabla.
Si tu dicha callaras, tu vecino no te envidiara.
Necios y porfiados, hacen ricos a letrados.
Al hombre de más saber, una sola mujer lo echa a perder.
Quien en poco tiempo se hace rico o heredó o es pillo.
Más vale un "por si acaso" que un "¡válgame Dios!".