El que trabaja honrado, se vuelve jorobado.
Aunque la dulzura halaga, la mucha miel empalaga.
¡Cuando querrá Dios que un real se vuelva dos!.
Amistad de yerno, sol en invierno.
El agua no horada a la piedra por su fuerza sino por su constancia.
Uno hizo la calza, y otro se la calza.
Lo que me incomoda no me agrada y lo que no me parece bien tampoco me gusta.
La prosperidad es víspera de la adversidad.
No es lo mismo llamar al Diablo, que verlo venir.
Mira primero lo que haces, para que no te arrepientas después.
Tapar la nariz, y comer la perdiz.
El uso hace al maestro.
La aguja viste a los demás y permanece desnuda.
El que se fue a Barranco perdió su banco!
Patada de yegua no duele.
Dan limosna muertos los que vivos no la dieron.
Repicar y andar en la procesión, no puede ser.
El que porfía mata venado.
Comida que mucho hierve, sabor pierde.
Ratón que no sabe más que un horado, presto es cazado.
Manos blancas no ofenden.
No busques por amigo al rico ni al noble, sino al bueno, aunque sea pobre.
Uñas de gato, y cara de beato.
Ya lo dice el refrán: pasa hambre el que no tiene pan.
Madruga y verás; busca y hallarás.
La sabiduría viene de escuchar, de hablar el arrepentimiento.
Camino de Roma, ni mula coja ni bolsa floja.
La mujer compuesta grita al marido de otra puerta.
Para alcanzar dicha plena, nos toca perder la pena.
Buscaba el necio su asno y lo llevaba debajo.
Labrador que labra, no tiene estiletes ni cabras.
Jacinto, no te lo consiento, que mezcles blanco con tinto.
El sastre, corte y cosa, y no se meta en otra cosa.
Con putas y bretones pocas razones.
Con la tripa vacía, no hay alegría.
No puedes poner maíz en una canasta con huecos.
Para lo malo, de peña; para lo bueno, de cera.
Dios escribe derecho, por renglones torcidos.
La necesidad hace maestros.
Bien o mal, casado nos han.
Antes mujer de un pobre que manceba de un conde.
Aunque mucho brilla, no es de oro la hebilla.
Cuando el diablo habla, licencia tiene de Dios.
A ti te digo hija, para que entienda la hijastra.
Quien murió buscando gloria, no disfruto la victoria.
Hay que poner tierra de por medio.
Atiende más a la mirada del sabio que al discurso del necio.
La gloria, a la larga, se torna amarga.
A un bagazo, poco caso.
Ni vive, ni deja vivir.