No hay cosa más barata que la que se compra.
Lo que bien se aprende, nunca se pierde.
Ir despacio es de Dios; ir rápido es del diablo.
De arriero a arriero no pasa dinero.
Molino que no muele, algo le duele.
Mujer casada, casa quiere.
Comida sin siesta, campana sin badajo.
Oro y jade por fuera y algodón podrido por dentro.
Quien se vanagloria de un vicio lo hace de todos
Dios no da alas a las culebras; porque volando pican.
A quien dices tu secreto, haces tu dueño.
Nadie es tan alto, que no este al alcance de la mano de su enemigo.
No hay puta sin ladilla, ni ducha sin pajilla
El mal del milano, las alas quebradas y el pico sano.
El mejor adorno es, la modesta sencillez.
Si vives de fiado, vives señalado.
Buena fama es buena cama.
Suegra y nuera, no hay peor parentela.
Obra comenzada, no te la vea suegra ni cuñada.
Mal te quiere quien con lisonjas te viene.
A la feria muchos van a ver y no a comprar.
El que trabaja mucho, no tiene tiempo de hacer dinero.
Como al hierro la herrumbre, la envidia al hombre consume.
Esto vale lo que un ojo de la cara.
Carajadas de San Lucas, pendejadas de San Juan.
El aspecto orgulloso aleja los corazones, pero la cortesía los gana.
Quien cuando puede, no quiere; cuando quiere, no puede.
Es bien hermosa la que es virtuosa.
De ese infierno no salen chispas.
Quien escribe mucho desvaría
No hagas bien a villanos, si no eres loco ni santo.
Entre hermanos, si la prueba se gana o se pierde, da lo mismo.
Humos de plata o belleza, se suben a la cabeza.
Cuando el español canta, o ha llorado o no tiene blanca.
Hasta de una piedra necesita uno, para darse un hocicaso.
Pagan justos por pecadores.
La que adoba no es María, sino la especiería.
Dádivas y buenas razones, ablandan piedras y corazones.
Al haragán y al pobre, todo le cuesta el doble.
El pudor de la doncella la hace aparecer más bella.
Con el amigo come y bebe pero no hagas negocios
El hombre se tuerce; pero no se rompe.
Del escuchar procede la sabiduría, y del hablar el arrepentimiento.
Galgo que va tras dos liebres, sin ninguna vuelve.
Aunque esté justificada, la felicidad siempre es un privilegio
Patada de yegua no mata caballo.
No hay alquimia mejor que el ahorro.
Si se muere el que me debe, todo se pierde.
Las estaciones construyen una fortaleza y la derruyen
Mucho escuchar y poco hablar buena fama te han de dar.