Dios acude siempre.
Pues morir no se excusa, mal vivir, ¿por qué se acusa?.
Novia sin cepas, novio con quejas.
La Ley del Talión, ojo por ojo y diente por diente.
Árboles y hombres, por su fruto se conocen.
Un zapatero, un sastre y un barbero, tres personas distintas y ninguno es verdadero.
Con pan y vino, se anda el camino.
Septiembre frutero, alegre, festero.
A cada paso, un gazapo.
Desconfiad de la mujer que habla de su virtud y del hombre que habla de su honestidad.
Más vale pájaro en mano que ciento volando.
En los bares y en la ruta, se conoce al hijoputa.
Que sabe el chancho de pasteles.
Años y trabajo ponen el pelo blanco.
él que no aprecia uno, no puede conseguir mil.
Ni ausente sin culpa ni presente sin disculpa.
Ten tu mano pronta para echarla al sombrero, y tardía para meterla en el bolsillo.
Si quieres tener dinero, tenlo.
Vale más tomar agua con un amigo que néctar con un enemigo
Cuando una desgracia amaga, otras vienen a la zaga.
Amigo ambiguo vale por dos enemigos
Caerle como pedrada en ojo tuerto.
La marcha instruye al asno.
Si la suerte quiere ir a ti, la conduciras con un caballo, más si quiere irse romperá una cadena.
Bastante tiene que hacer el que estudia para complacer a los tontos.
Barba espesa, honra, barba rala, deshonra.
Avaricia de tío, hacha de sobrino.
Lo poco, nunca dio mucho.
Caballo que a treinta pasos ve una yegua y no relincha es que está malo o le aprieta la cincha.
Si quieres ser cornudo, ándate a la caza a menudo.
El que se siente gracioso, siempre resulta engorroso.
¿Qué haces, bobo?. Bobeo: escribo lo que me deben y borro lo que debo.
Con el diablo se aconseja quien mete aguja para sacar reja.
Los ojos todo lo ven, y a sí mismos no se ven.
Buscando un amigo mi vida pasé; me muero de viejo y no lo encontré.
Maneja tu negocio; no dejes que él te maneje a ti.
Mas vale buena muerte que mala vida.
Ni amor forzado, ni zapato apretado.
Inteligencia y belleza: gran rareza.
De prometer a dar, hay unas lenguas de mal andar.
Nadie llega a bachiller, sin estudiar y aprender.
Las truchas y las mentiras, cuanto mayores, tanto mejores.
A quien vela, todo se le revela.
El perezoso considera suerte el éxito del trabajador.
En la boca del discreto, lo público es secreto.
El que tenga hacienda, que la atienda o que la venda.
El que trabaja, no come paja
El miedo a los pequeños defectos hace crecer los grandes
Según es el dinero, es el meneo.
Un dolor alivia otro dolor, y un amor cura otro amor.