Libros y años hacen al hombre sabio.
Afeminados espíritus engendra la avaricia.
Camina como viejo y llegarás como joven.
Tragando aunque sea saliva.
Cortesía de sombrero, hace amistades y no cuesta dinero.
Jamón y porrón, hacen buena reunión.
Habladas o escritas las palabras, sobran las que no hacen falta.
El que mucho abarca, poco acaba.
Déjate de medios días, habiendo días enteros.
Mucho ayuda el que no estorba.
La mujer hilando, y el hombre, cavando.
La fórmula del éxito es muy simple: haz tu mejor esfuerzo y acaso le agrade a la gente.
La memoria de los justos es una bendición, pero la fama de los malvados será pasto de los gusanos.
Mete al gato en el garbanzal, que él dirá la verdad.
Cuando todo se hierve, te pueden dar gato por liebre.
Trabaja cada día como si fuese el último de tu vida.
A la mujer y a la mula, vara dura.
El dormir y el comer, hermanos han de ser.
Nunca te des por vencido si sientes que aún puedes seguir tratando.
Descansa el corazón, contando su pasión.
Dad limosna a este pordiosero, que le sobró vida y le faltó dinero.
Si te cansas de un amigo, préstale dinero.
Día de agua, taberna o fragua.
Del mal manjar, un bocado nomás.
Un amigo es como una fuente de agua durante un viaje largo.
El ceder es a veces la mejor manera de vencer.
Patada de yegua no duele.
La tierra será como sean los hombres.
Hombre refranero, sin cuartos o sin dinero.
El buen tiempo ayuda en el trabajo.
La verdad siempre sale a flote.
La pascua del aldeano, la barba hecha y el tejuelo en la mano.
Al que le van a dar le guardan y si esta frio se lo calientan
Nada puede decirse, que no se haya dicho.
Lo que uno no quiere, el otro lo desea.
Pan caliente y uvas, a las mozas ponen mudas y a las viejas quitan las arrugas.
A tu enemigo fallecido, perdón y olvido.
La ignorancia es la medicina, el conocimiento enfermedad.
Fue la negra al baño y tuvo que contar para todo el año.
El día que amasó, mal día pasó; pero peor es no tener qué amasar ni qué cerner.
Hay que hacer de tripas corazones.
Café cocido, café perdido.
A la larga el buen manjar, cansa al fin el paladar.
La calidad de la tela, ya una hilacha la revela.
Oveja que bala, bocado que pierde.
A la mujer y al galgo, a la vejez les aguardo.
Un clavo saca a otro clavo.
Chimenea que tira poco, el humo a los ojos.
Con cacao se paga el cacao, con dinero el dinero y con maíz el maíz.
Cuando se cierra una puerta, otra se abre.