Aborrecer tras haber querido, mil veces ha sucedido y mil más sucederá.
Injuriada la paciencia, a veces en ira quiebra.
Ruego y derecho hacen el hecho.
Hay desgracias con suerte.
Yo he hecho lo que he podido, y la fortuna lo que ha querido.
Oídos que bien oyen, consejos encierran.
Un hombre puede lo que sabe
Quien presume de aventuras tiene más ganas de trofeos.
Más verga que el Trica programando.
Lo que haces, encuentras.
No hay mejor testigo que el papel escrito.
Es sorprendente lo que no obtienes cuando no pides.
A mala suerte, envidia fuerte.
Aprendiz de todo, oficial de nada.
Al hombre osado, la fortuna le da la mano.
El orgullo ciega por unos instantes, dejando recuerdos indelebles
Estáse la vieja muriendo y está aprendiendo.
La sugestión obra.
Mear sin peer, rara vez.
La ocasión llega, llama y no espera.
Del viejo el consejo.
Ocasión perdida, para siempre ida.
Cambiar de opinión es de sabios.
A espaldas vueltas, memorias muertas.
La vida es una universidad.
Los sinsabores ajenos, de lejos se sienten menos.
Uno explica al amigo, el amigo a los demás
La primera vez es una gracia, la segunda vez es una regla.
Cultura es aquello que permanece en la memoria cuando se ha olvidado todo
Cada día se aprende algo nuevo.
Hacer el primo.
Intelecto apretado discurre que rabia.
Echa cuentas, que te saldrán cuentos.
Una idea que se ha desarrollado y puesto en acción es más importante que una idea que solo existe como una idea
pajero como tenedor de oveja.
El placer es víspera del pesar.
Dando y tomando, no cabe engaño.
Yo soñaba que la vida era alegría, desperté y vi que la vida es servicio; serví y vi que el servicio da alegría.
Si entiendes, las cosas son así. Si no entiendes, las cosas son así.
Paga para que te acrediten.
Oír, ver y callar, son cosas de gran preciar.
Decir y hacer dos cosas suelen ser.
Vivir de fiado es la manera de pagar el doble.
Teta de noviciado.
El hablar mismo idioma.
Aprende, aunque sea a coces y bofetones.
Atender y entender para aprender.
Cada gusto cuesta un susto.
Llegar y besar, suerte es singular.
De los sufridos se hacen los atrevidos.