Retén y no des: porque si das, día llegará que pedirás.
Amigos y compadres búscalos entre tus iguales.
Cuando nos encontramos con la felicidad, no lleva nunca la ropa que habíamos imaginado
Más vale mal afeitado que bien desollado.
Mano lavada, salud bien guardada.
A buen sueño, no hay cama dura.
La vida es una cuarentena para el paraíso.
Las palabras son las hojas, los actos son los frutos.
A lo bobo, a lo bobo en todo me meto y de todo como.
Razón y cuenta, amistad sustenta.
Ver pecar, convida a pecar.
Pagan justos por pecadores.
Tres cosas matan al hombre: soles, cenas y penas.
Sábele bien y hácele mal a mi borriquito hoja de nogal.
Cuando el pobre lava, llueve.
Sobre brevas, ni agua ni peras.
Mal mascado y bien remojado.
Agrandado como alpargata de pichi.
Hombre narigudo, ingenio agudo.
Al mal tiempo buena cara, y al hambre guitarrazos.
Cuando se cierra una puerta, otra se abre.
Favor del soberano, lluvia en verano.
El bien, de lejos viene; pero el mal, cerca lo tienes.
Un duro y un vaso de buen vino son los mejores amigos, y en caso de mucho apuro, si no tienes el vaso, ten el duro.
Santo Tomás, una y no más.
Ninguno pierde jugando lo que gano cavando.
Del jefe y del perro viejo, mejor cuanto más lejos.
Después de estirar la pata, de nada sirve la plata.
Antes con buenos hurtar que con malos rezar.
Con persona de pelo panojo, mucho ojo.
La verdad es de un solo color
Pan, vino y mujer, si han de ser buenos, de Toledo han de ser.
A la miel, golosas, y al aceite, hermosas.
A la mujer casada, el marido le basta.
El beber es hidalgo, y el comer es villano.
El mucho vino, no guarda secreto ni cumple palabra.
En este mundo redondo quien mal anda mal acaba.
El que se casa con una mujer guapa, hasta los cuarenta años el miedo no se le escapa.
Cuando el corazón es bueno todo el resto puede mejorar
Si la palabra vale una moneda, el silencio vale dos.
El que a pueblo extraño va a enamorar, va a que lo engañen o a engañar.
Bodas largas, barajas nuevas.
Afana, suegro, para que te herede; manto de luto y corazón alegre.
Al buen amar, nunca le falta que dar.
Cada cosa en su lugar, ahorra tiempo en el buscar.
A quien presta nada le resta.
El que para mear tiene prisa, termina por mearse en la camisa.
Acaso nuevo, consejero nuevo.
Abierto el cajón, convidado está el ladrón.
El chisme agrada, pero el chismoso enfada.